Orizaba, Ver.- La familia de doña Ernestina Ascencio Rosario, así como colectivos y organizaciones de derechos humanos, celebraron la decisión histórica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que emitió un fallo condenatorio contra el Estado mexicano por la violación sexual, tortura y muerte de la anciana indígena nahua ocurrida en 2007 en la Sierra de Zongolica, Veracruz.
La abogada Elizabeth Guevara Mitzi, del colectivo Kalli Luz Marina, señaló que la sentencia reviste una importancia histórica, al visibilizar las múltiples barreras que enfrentan las mujeres indígenas para acceder a la justicia en contextos marcados por la militarización, la exclusión económica y la discriminación por origen étnico y género.
A casi diecinueve años de impunidad y denegación de justicia, la Corte IDH declaró la responsabilidad internacional del Estado mexicano por los hechos perpetrados en perjuicio de doña Ernestina Ascencio Rosario, mujer indígena nahua monolingüe de 73 años, quien fue agredida en febrero de 2007 por miembros del Ejército Mexicano.
La resolución reconoce que las violaciones fueron resultado de violencia institucional, discriminación estructural y la violación del derecho a la verdad, condiciones que derivaron en la impunidad de los responsables.
Subrayó que el fallo establece un estándar reforzado de protección cuando la edad se cruza con otros factores de vulnerabilidad, como el género y el origen indígena.
La Corte IDH también reconoció los obstáculos estructurales que históricamente enfrentan los pueblos indígenas para acceder a la justicia y ordenó al Estado mexicano adoptar medidas para su eliminación.
En su análisis, el tribunal interamericano destacó factores que garantizaron la impunidad, entre ellos declaraciones públicas de altas autoridades, incluido el entonces Presidente de la República, las cuales contribuyeron a perpetuar la discriminación y a profundizar la vulnerabilidad de la víctima y su familia.
En consecuencia, la Corte determinó que el Estado incurrió en violencia institucional en perjuicio de doña Ernestina Ascencio Rosario y de sus familiares.
Para la familia y los colectivos acompañantes, el fallo no solo representa un acto de justicia y verdad, sino que ofrece a fiscalías y órganos jurisdiccionales una metodología de actuación centrada en las garantías del debido proceso, la protección judicial y los derechos de las víctimas, con especial énfasis en contextos de discriminación histórica.
La familia de doña Ernestina y los colectivos reiteraron que esta sentencia marca un parteaguas en la lucha contra la impunidad y en la defensa de los derechos de las mujeres indígenas y personas mayores en México.
