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Expectativas de crecimiento de la economía mexicana en 2026


Por Arturo Méndez

Las perspectivas de la economía mundial para 2026 muestran una resiliencia moderada, con proyecciones que oscilan entre 2.7% y 3.3% según los principales organismos internacionales. El Banco Mundial estima un crecimiento de 2.7%, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé 2.9% y el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta 3.3%. Estas instituciones coinciden en que la actividad económica global se mantendrá en terreno positivo, aunque a un ritmo más contenido que en años previos y sujeta a riesgos derivados de tensiones comerciales, la orientación de las políticas monetarias y la evolución del comercio internacional.

En el caso de México, las expectativas de analistas y organismos internacionales apuntan a un crecimiento económico moderado. La economía mexicana aún no logra consolidar una trayectoria de expansión sostenida tras los efectos de la pandemia de COVID-19 y el entorno de mayor proteccionismo comercial de los Estados Unidos. Las estimaciones para 2026 ubican el crecimiento económico del país entre 1.0% y 1.5%: la OCDE prevé 1.2%, el Banco Mundial 1.4% y el FMI 1.5%. De igual forma, la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado del Banco de México, correspondiente a enero de 2026, proyecta un avance de 1.3%. Por su parte, en los Criterios Generales de Política Económica 2026 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se contempla una tasa de crecimiento económico entre 1.8% y 2.8%.

Se prevé que este bajo dinamismo económico coexista con condiciones de relativa estabilidad macroeconómica, sustentadas en una inflación controlada, una tasa de interés con tendencia gradual a la baja, un déficit público acotado por las restricciones fiscales y un tipo de cambio estable, aunque con posibles episodios de volatilidad. De acuerdo con la encuesta del Banco de México, la inflación se ubicaría en torno a 3.9%, la tasa de fondeo interbancario en 6.5% y el tipo de cambio alrededor de 18.5 pesos por dólar. Por su parte, la SHCP estima un déficit público cercano a 4.1% del PIB.

En los Criterios Generales de Política Económica 2026, la SHCP sustenta el crecimiento económico de México en la fortaleza de la demanda interna y en el impulso proveniente del sector externo. Este dinamismo estaría respaldado por mayores niveles de inversión pública y privada, así como por un consumo interno robusto, favorecido por la generación de empleo, el incremento de los salarios reales y la ampliación de la protección social.

Asimismo, se anticipan efectos positivos derivados del desempeño industrial de Estados Unidos y de su estrecha integración con las cadenas productivas mexicanas.

El consumo privado, eje central de la demanda interna, dependerá estrechamente de la evolución del empleo y del ingreso real disponible. Para 2026, se anticipa un avance moderado del consumo privado, limitado por un mercado laboral de bajo dinamismo y un incremento salarial que, aunque favorable, resultará insuficiente para generar un efecto expansivo significativo.

En el ámbito de la inversión, si bien la reducción gradual de las tasas de interés podría incentivar el capital privado, la persistente incertidumbre sobre el rumbo económico y el entorno global siguen actuando como un freno. Esta cautela limita el ritmo de atracción tanto de capitales internos como extranjeros, moderando su aporte al crecimiento general.

Por su parte, la inversión pública proyecta un comportamiento ligeramente más expansivo que en 2025. No obstante, su limitada participación en la inversión total atenúa su impacto sobre la demanda agregada y restringe su capacidad para dinamizar la economía. En la misma línea, el gasto público contribuirá al PIB de forma marginal, condicionado por la política de consolidación fiscal y la meta de reducción del déficit público, priorizando la estabilidad financiera sobre el estímulo económico.

En lo referente al sector externo, se prevé que las exportaciones netas tengan una contribución más débil al PIB en 2026. Este resultado responde a un crecimiento moderado de las ventas al exterior frente a una mayor demanda de importaciones, lo que ampliaría el déficit comercial.

Finalmente, el desempeño del PIB en 2026 estará condicionado por diversos factores de carácter internacional y nacional que inciden de manera directa en el entorno económico del país. En el ámbito externo destacan los riesgos geopolíticos, la política proteccionista de Estados Unidos y el proceso de negociación del T-MEC. En el plano interno sobresalen la persistencia de la inseguridad y las debilidades en la aplicación del Estado de derecho, elementos que afectan las decisiones de inversión y el clima de negocios.

La negociación del T-MEC durante el primer semestre de 2026 constituye un factor determinante para brindar certidumbre a las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos. Su adecuado desarrollo representa una condición necesaria para impulsar el crecimiento económico nacional. Un proceso de negociación estable y con resultados favorables fortalecería el comercio bilateral y los flujos de inversión; por el contrario, una revisión conflictiva incrementaría la incertidumbre, desalentaría la entrada de capitales y debilitaría la demanda externa, con efectos adversos sobre el ritmo de expansión de la economía mexicana.

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