Investigadores de la Universidad Veracruzana (UV), así como de la Tecnológica de Sídney, Australia, y Mayor de San Marcos, Perú, compartieron los hábitos de consumo del sector poblacional catalogado como no longer poor en la Ciudad de México (CDMX), en la exposición de resultados del proyecto “Entre la pobreza y la clase media. Nuevas culturas de consumo en el sur global”, que se celebró en el Salón Azul de la Unidad de Humanidades.
El evento contó con la participación de Ahtziri Molina, coordinadora del Centro de Estudios, Creación y Documentación de las Artes (Cecda); Anna Cristina Pertierra, de la Universidad Tecnológica de Sídney, Australia; Bianca Garduño, de la Universidad Mayor de San Marcos, Perú; y Manuel Acevedo Rivera, egresado de la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana.
A través del proyecto citado y mediante entrevistas virtuales, los expertos investigaron las prácticas de consumo de grupos socioeconómicos urbanos catalogados como no longer poor que habitan en la Ciudad de México, México; Manila, Filipinas; Río de Janeiro, Brasil; y Cantón, China.
Dieron a conocer que este sector está compuesto por personas que han estado en situación de pobreza, pero cuyos estilos de consumo se asemejan cada vez más a los de las clases medias; tener acceso a cierto bienestar material, se traduce en cambios en sus identidades y nociones de estatus social. Su capacidad de compra los ubica en una transición, debido a que ya no son pobres, pero aún no forman parte de la clase media; sus principales fuentes de ingreso son trabajos formales y, a su vez, hacen uso del autoempleo como actividad complementaria.
Anna Pertierra compartió que las personas que pertenecen al grupo socioeconómico conocido como no longer poor en la Ciudad de México disponen de teléfonos celulares, aunque frecuentemente usan dispositivos de segunda mano, ya que no consideran importante tener modelos de alta gama.
Pese a que tienen cobertura de atención médica pública, la mayoría resuelve sus cuestiones de salud con servicios privados, muy pocos acceden a créditos de vivienda, y en su mayor parte ignoran lo relacionado con el sistema de ahorro para el retiro y no muestran interés en productos de previsión funeraria.
Bianca Garduño mencionó que frecuentemente los hogares están compuestos por economías colectivas de familias extensas que comparten el espacio, por lo que el apoyo de los parientes es fundamental para solventar todos los gastos médicos, viajes, cursos de capacitación, además de pagos de colegiaturas, entre otros desembolsos. Destacó la importancia de otras personas que participan en el ingreso familiar: ex parejas, abuelos o tíos que no habitan en las unidades domésticas.
Debido a su seguridad social precaria y al difícil acceso a la vivienda, quienes pertenecen al grupo no longer poor suelen ser consumidores muy cautelosos en sus gastos e inversiones.






