Dinero Tropical
Por José Hernández Herrera
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 es uno de los ejercicios más completos para evaluar los avances en materia de inclusión financiera en nuestro país. Este estudio, realizado por el INEGI, se publica cada tres años, y los resultados de la edición más reciente, aunque en cierta medida previsibles, ofrecen información valiosa para la toma de decisiones en políticas públicas.
La principal noticia es el incremento en el acceso a productos financieros dentro del sistema regulado, es decir, cuentas de captación, ahorro, crédito, seguros y Afores. Este monitoreo periódico permite observar la evolución de la inclusión financiera y confirma que se están tomando medidas acertadas.
Factores que impulsan la inclusión financiera
¿Cuáles son los elementos que han favorecido este avance? Como mencioné al inicio, los datos no resultan sorprendentes si consideramos dos fenómenos clave que han ampliado el acceso de la población a los servicios financieros:
- Programas sociales y bancarización
Un gran número de personas, especialmente en sectores vulnerables, ha accedido a servicios bancarios a través de programas sociales. El pago de estos apoyos ha migrado gradualmente del efectivo a tarjetas de débito, lo que ha generado un incremento significativo en la cantidad de ciudadanos con cuentas bancarias. - Expansión del acceso a internet y auge de las Fintech
El crecimiento en la conectividad y la competencia de las Fintech frente a los bancos tradicionales han facilitado la oferta de productos financieros más accesibles y con mejores beneficios.
Como resultado de estos factores, la inclusión financiera creció 8.7% en comparación con el último reporte de 2021.
El reto de la alfabetización financiera
Sin embargo, el acceso a productos financieros, por sí solo, no garantiza una mejor gestión económica. De hecho, puede ser perjudicial si no va acompañado de una adecuada alfabetización financiera que fomente conocimientos, actitudes y hábitos responsables en el uso de los servicios financieros.
Los datos del informe 2024 son contundentes: no se ha registrado ningún avance en el desarrollo de competencias económico-financieras. Según el estudio, el índice de alfabetización financiera se ha mantenido sin cambios desde los informes de 2018 y 2021.
Este panorama resalta la necesidad de fortalecer la educación financiera desde una estrategia integral. Una posible vía es incorporarla en los programas educativos escolares, lo que generaría un impacto positivo tanto en los estudiantes como en sus familias. Además, dado que una parte importante de la población ha sido beneficiada por programas sociales, podría implementarse una estrategia de corresponsabilidad que promueva el uso eficiente de estos recursos.
El reto es claro: garantizar no solo el acceso a productos financieros, sino también el conocimiento necesario para utilizarlos de manera óptima.






