David Martínez Sánchez
En las comunidades de la Huasteca Veracruzana e Hidalguense, en el mes de septiembre y e inicios de octubre, se realiza la fiesta del elote. En las comunidades donde hay un curandero o curandera (“tlamatini” en náhuatl) convocan para que se reúnan para hacer la fiesta.
La deidad principal que se le ofrenda es a Chicomexochitl, que es el espíritu del maíz, que se personaliza en un niño y una niña (konemej).
Cuentan que Chicomexochitl era un niño huérfano con algunos poderes. Vivía sólo con su abuela que no lo quería, la vieja buscó formas de deshacerse del pequeño. Llegó el día en que lo consiguió y para esconder su crimen enterró el cuerpo. Pasado un tiempo, en el lugar donde el cuerpo estaba enterrado germinó el maíz.
Este niño-niña-maíz tiene miedo, siente hambre, pide regalos-ofrenda para seguir germinando en las milpas para eso es su fiesta. En la fiesta se le viste con ropas nuevas, se le regala dulces, fruta, bebida y comida. Le bailan y le tocan música.
Alguna vez en el pasado, cuentan las abuelas y los abuelos de la Huasteca, se dejó de hacer la fiesta y se le dejó de dar regalos al maíz, entonces el maíz se fue, ya no germinó en las milpas. Hubo una gran hambruna. Los tlamatini y la gente tuvieron que ir a traer el maíz de muy lejos para tener de nuevo que comer.
Este acontecimiento triste quedó marcado en el corazón de las y los tlamatini. A los jóvenes e infantes, se les inculca el amor y respeto al maíz. Aunque en algunas familias estas historias ya no se recuerdan muy bien en los integrantes está presente un sentimiento especial hacia este alimento esencial.

Oración al maíz
… Tonana postectli, tonana tlen hueyi campa moketza, kampa mo tlalana, kin hualtitlanis ikonehua, hualas xinachtli, hualas chipahuak cintli, costic cintli, hualas nopeka ni colanto, ni emecatl, ni xonacatl, huaslas nochi tlatoktli. Papampa nama nochi to iknihua itztoke nochi presentes pan nama ni yahuali; pampa inihuanti ki tlajtlanilia tonana, ki tlajtlanilia tonana Chicomexochitl, to tata chicomexochitl, sihuapil, hasta nepa cerro tepetzintla kampa tlanankiliti; hasta nepa cintepletl, campa inihuanti moketza tekichihuani, tlanahuatiani, tonana, totata, nama ni yahuali no inasiki pan se mesa, pan se tlaixpamitl, inmechselise pan mesa, inmechtekipanose se ijnalok, se tlajkotona, no imech tenkahuilise tlen kikuase, tlen inkiselise, hualas se paleta, se dulce, se chicle, hualas se sandia, se melo, se piña. Campa nama no inkinselise, campana no inkintlalanase, xihualakajya conemej, xi asikijya nikani, axcana inchocatose, axcana intsatsitose ne pan ojtli, ne elihuis, campa onka kualantli, campa onka problema, axcana xi mo cuesoka, nika itstos inmonana nika itstos inmotata, nama nikani na nimechtlalana ika nochi no yolo…
“…Madre cerro, madre del lugar grande donde se para, del lugar donde se guarda, mandará a sus hijos, vendrán las semillas, vendrá el maíz blanco, el maíz amarillo, vendrá la semilla del cilantro, del frijol de enredadera, del cebollin, vendrán todas las siembras porque ahora todos nuestros hermanos están presentes en esta noche, porque ellos le piden a la madre, le piden al madre Chicomexochitl, al padre Chicomexochitl, a la niña, hasta allá en el cerro tepetzintla, donde responden, hasta allá en el cerro cintepetl, en donde están los trabajadores, los que mandan; madre, padre, en esta noche llegarán sobre esta mesa, en este altar; los sentarán sobre esta mesa, les atenderán una madrugada, un mediodía, les ofrecerán lo que van a comer, lo que recibirán, vendrá una paleta, un dulce, un chicle, vendrá una sandía, un melón, una piña. Dónde ahora también los recibirán, dónde ahora también los resguardarán, vengan ya niños, vengan ya aquí, no llorarán, no se lamentarán en el camino, allá en cualquier lugar donde hay enojo, donde hay problema, no se pongan tristes, aquí estará tu mamá, aquí estará tu papá, aquí ahora yo los resguardo con todo mi corazón…”
Este es una oración que Pedro Hernández ofreció en la costumbre de la comunidad de Chijolito Milcahual, Ixhuatlán de Madero, Veracruz; mientras recibía a las semillas en el altar y les entregaba a la familia de Donato Hernández para que lo resguardaran en el altar.
Importancia del Elotlamanilistli
Le preguntamos a Donato Hernández por qué hace la fiesta, él nos contesta en náhuatl:
_ Pampa ni tonelhuayo, to huacapamej, tos abuelos, tatarabuelos, kichijtihualohui desde ahuankajkia pues axkana namanoj mochihua ni fiesta, pero ni elotlamanislistli pues ni ya desde antes kichijtihualohui, para ti makase se icomida se chocolate para kehuak axkana ma techcajtehua para nojkia ma kipia huerza, no ti kesojtise, para nomamonakayoti, para axkana ma techkajtehua para axkana ma kistehua, pamapa namantzi pues kineki mokuenis sampa, kineki yaski. (“Porque es nuestra raíz. Nuestros antiguos, nuestros abuelos, tatarabuelos lo hacían desde hace mucho tiempo pues no es una fiesta que se hace hace poco, pero pues la fiesta del elote se hace desde hace mucho tiempo para darle comida, chocolate para que no nos deje (el maíz) para que también tenga fuerza; para darle sangre a su cuerpo para que tenga vigor, para que no nos deje para que no se vaya, porque ahora quiere irse otra vez.”)
La milpa de temporal de este año fue complicado lograrlo al igual que la anterior, la temporada de lluvia no llegó como es costumbre, los campesinos tuvieron que ajustar sus fechas para la siembra quedando en la incertidumbre si cosecharían o no su maíz.
La fiesta también es agradecimiento porque sí se dio el maíz. Sin embargo, hay una inquietud presente, por los cambios en el clima, los campesinos están viendo que cada vez se complica más sembrar el maíz y otras semillas.
Este año nuevamente hubo incertidumbre en la milpa de temporal, como el año anterior, parecía que no iban a llegar las lluvias pero al final sí llovió.
-Sembré un poquito porque se pasó el tiempo, nos dice Zacarías, de Pericón, Texcatepc; una comunidad ubicada en la sierra de Huayacocotla “pero se va a dar bien, el año pasado gracias a Dios se dio bien, allá bajo no” (refiriéndose a la parte baja de Texcatepec en donde sufrieron sequía fuerte, su comunidad por estar en la parte alta de este municipio la poca lluvia que llegó al último ayudó a que la milpa se recuperara.)
En la Huasteca Donato Hernández no explica en náhuatl que este año “la milpa sí se levantó”, pero no es como lo esperaban porque las mazorcas que se dieron son chiquitas y dice “son indicios de que el maíz otra vez se quiere ir”, “por eso es importante hacer la costumbre del elote para que no se vaya, porque por el maíz estamos vivos, porque el maíz es nuestra fuerza, hazle cuenta que es Chicomexochitl quien reúne quien hace la asamblea, donde hay una costumbre siempre es Chicomexochitl quien va a delante ”.