Orizaba, Ver.- El invierno de 2025 podría llegar acompañado del fenómeno climático La Niña. De acuerdo con el portal www.meteored.com, existe más de 70 por ciento de probabilidad de que este evento reaparezca entre los meses de octubre y diciembre, lo que significaría cambios importantes en las condiciones atmosféricas de gran parte del país.
Se estima que La Niña se manifestará con una intensidad de débil a moderada y se prolongará durante los primeros meses de 2026. Posteriormente, hacia la primavera, el sistema retornaría a una fase neutra. Esto supondría un otoño más lluvioso de lo normal, seguido por un invierno marcado por días secos, pero con episodios de frío intenso, heladas e incluso nevadas en regiones específicas.
En contraparte, el fenómeno de El Niño se encuentra en etapa neutra, aunque los registros más recientes ya muestran señales de enfriamiento en el Pacífico ecuatorial. Las anomalías de temperatura oscilan entre menos 0.4 y menos 1.2 grados celsius, un comportamiento que apunta hacia el desarrollo de La Niña. Esta condición climática suele reforzar la llegada de masas de aire polar y favorecer contrastes de humedad que influyen directamente en el tiempo de México.
Los mismos estudios indican que la influencia de La Niña podría reflejarse en distintos aspectos, primero se anticipan jornadas con frío más marcado de lo habitual hacia finales del otoño y durante el invierno. Aunque no será un escenario de frío permanente, habrá episodios notables provocados por masas polares o árticas que lleguen al territorio nacional.
En octubre podría haber precipitaciones asociadas tanto a frentes fríos como a la actividad tropical. En invierno, cuando el ambiente suele ser más seco, llegarían lluvias ocasionales, principalmente en el centro-oriente y sureste. No se descartan nevadas y heladas, en las zonas de mayor altitud, como sierras y volcanes, aumentan las probabilidades de nevadas y heladas durante las irrupciones de aire gélido.
Asimismo, se espera una variabilidad climática. Aunque el patrón dominante será La Niña, existirán intervalos con condiciones neutras que suavizarán algunos de sus efectos. El calor extremo será menos común, aunque no desaparecerá del todo. De acuerdo con los modelos climáticos, durante el otoño se espera una transición caracterizada por lluvias intensas debido a frentes fríos y posibles tormentas tropicales.
Conforme avance el invierno, las precipitaciones disminuirán, pero se incrementará la frecuencia de días con frío notable, heladas y potencial de nevada, y ya en los primeros meses de 2026, la tendencia indica un regreso paulatino de la fase neutra, lo que moderaría tanto las lluvias como las olas de frío más severas.
Ante este panorama, la población puede anticiparse al tomar medidas preventivas. En zonas urbanas, reforzar el aislamiento térmico en viviendas ayudará a mitigar el impacto de las bajas temperaturas. También será clave mantenerse atentos a las alertas de frío extremo, heladas y nevadas, sobre todo en comunidades situadas en áreas montañosas.
En regiones con lluvias frecuentes, la prevención frente a inundaciones súbitas será esencial. Para el sector agrícola, ajustar calendarios de siembra y proteger cultivos sensibles puede marcar la diferencia frente a posibles pérdidas por heladas, se concluye.






