Orizaba, Ver.- En Orizaba, equipos de futbol de diversas ligas locales han denunciado los altos costos que el ayuntamiento cobra por el uso del estadio CDO Sur, lo que afecta el desarrollo del deporte en la región.
Según declaraciones de un grupo de deportistas, quienes prefirieron mantener el anonimato, el Comité del Deporte cobra hasta 8 mil pesos por partido cuando se trata de una final de torneo, lo cual consideran un abuso que desalienta la práctica deportiva.
El elevado cobro ha generado malestar entre jugadores y organizadores, quienes señalan que estas tarifas resultan inalcanzables para muchos equipos.
Agregaron que esto no sólo desmotivan a los deportistas sino que también limitan la participación de los aficionados al futbol, un deporte con gran arraigo en la región.
Los afectados han señalado que el alto costo del estadio CDO Sur en partidos de finales ha provocado que muchos torneos busquen otros lugares o cancelen partidos de relevancia.
Esto, afirman, perjudica no sólo a los jugadores sino también a las comunidades que encuentran en este deporte una forma de recreación y cohesión social.
“El deporte es una herramienta fundamental para alejar a los jóvenes de malas prácticas y para fortalecer los lazos comunitarios. Sin embargo, con estos cobros, se vuelve imposible acceder a instalaciones adecuadas para practicarlo”, comentó uno de los deportistas que participó en la denuncia, bajo la condición de mantener su identidad en reserva.
Los equipos locales consideran que el deporte debería ser impulsado desde las instituciones públicas, especialmente en un municipio como Orizaba, que ha sido reconocido por su infraestructura y desarrollo urbano. Sin embargo, lamentan que el cobro excesivo por el uso del estadio contradiga ese espíritu de fomento al deporte.
Los denunciantes han solicitado al ayuntamiento una revisión de las tarifas que se cobran por el uso del estadio, especialmente las finales de torneo. “No estamos pidiendo que nos regalen nada, pero sí que los costos sean justos y accesibles para todos”.
Hasta el momento, las autoridades municipales no han emitido una respuesta oficial. Sin embargo, los jugadores y organizadores esperan que se establezca un diálogo abierto que permita encontrar una solución.
Así, el panorama para el futbol local de Orizaba luce complicado. Los deportistas temen que de no tomarse medidas el deporte quede relegado a un segundo plano, afectando a generaciones futuras que podrían encontrar en esta actividad un espacio de crecimiento personal y comunitario.
El llamado es claro: el deporte no debe ser visto como un negocio sino como una herramienta de desarrollo social que debe ser accesible para todos.






