Fernando Inés y agencias
Orizaba, Ver.- El cambio climático acrecienta la precariedad del campo mexicano, las olas de calor, las lluvias y los frentes fríos que se acercan minan la producción agrícola y a la vez las ganancias de los pequeños productores, “el calentamiento global, desde hace mucho, dejó de ser ficción y ahora es una problemática realidad”, señala Héctor Rojas, especialista en biología.
El también exsubdirector del Parque Nacional “Pico de Orizaba”, señala que “las prolongadas sequías que se tuvieron en el primer trimestre del año fueron uno de los factores que en determinado momento causaron daños a los campos de cultivo. Hubo una prolongada sequía y con ello afectaciones en el desarrollo del campo cultivable y en el de los cultivos de temporada”.
A esto se le debe agregar la intensidad de las lluvias que, del mismo modo, en exceso causan daños en los cultivos, todo ello impacta en la producción agrícola, por ejemplo, los productores locales reportaron pérdidas significativas en sus cultivos de frijol y maíz, los productos de los cuales se mantiene la economía de las familias”.
Tras las sequías y las lluvias viene el tiempo de heladas con la llegada de los frentes fríos comunes en la época de fin de año e inicio del siguiente, “es decir todo el año el suelo cultivable y que en determinado momento da de comer con lo que se produce a las familias de la zona, pero además mantiene económicamente a los pequeños productores, está muy dañado. Hay condiciones muy adversas que se deben enfrentar en el siguiente año”.
Por ello, “hay preocupación de los productores quienes ven dos escenarios difíciles, un desabasto de alimentos propios de la zona, pero además problemas económicos para las familias que se dedican a la actividad del campo. Esos elementos en determinado momento van a provocar problemas severos en la economía en general y lo peor es que los campesinos no tienen los apoyos reales que se necesitan para la producción del campo. Es un hecho que debe ser atendido pronto”.
Considera que esto agravará las condiciones económicas de las familias que dependen del campo y que, además, ante la falta de dinero deberán e emigrar de sus lugares de origen en busca de dinero para sostenerse.
Construcción de plaza comercial en Coatepec amenaza manantial
Vecinos de colonias de la congregación Zoncuantla, en el municipio de Coatepec, alertaron de la sobreexplotación del manantial Ojo de Agua que les abastece desde hace 30 años y denunciaron que una nueva plaza comercial en la zona amenaza el afluente.
La plaza donde habría canchas de futbol, cabañas, tienda de conveniencia, todo eso con drenajes, se ubica a mil metros del río Pixquiac y no cuenta con permisos de construcción, ni de factibilidad de agua, ni Manifiesto de Impacto Ambiental para una planta de tratamiento de aguas residuales.
Detallaron que el agua de este manantial ubicado en el municipio de Tlalnelhuayocan se pretende usar para esta nueva plaza comercial sobre la carretera antigua Xalapa-Coatepec.
También señalaron que esta plaza es una seria amenaza el abasto de agua para uso doméstico: “ya que, el agua se iría hacia esta parte más baja, llenaría una cisterna de 70 mil litros además de circular en la red local de la plaza para que luego, si la presión alcanza, recorrería la red hacia las partes más altas. En tiempo de estiaje la presión no sería suficiente para que el agua suba a las tomas de más arriba”.
Los vecinos sospechan que existen tomas irregulares a lo largo de la carretera Xalapa-Coatepec, lo que aumenta la presión sobre el manantial y a esto se suman la sobreexplotación de agua por parte de la Comisión Municipal del Agua y Saneamiento de Coatepec (CMAS-Coatepec) quien abrió tomas adicionales para fraccionamientos como Valle del Pixquiac, fuera del área de concesión.
Los vecinos han advertido que, mientras en 1996 había 233 tomas de agua, para agosto de 2023 ya se contabilizaban cerca de 700 contratos cuando la concesión inicial contemplaba el equivalente a 500 tomas. Además, no han sido atendidas las repetidas solicitudes de atención a la infraestructura de captación y de almacenamiento mal atendidas y que representan un gran desperdicio de agua.
A esta problemática se suma el crecimiento comercial en la región que ha intensificado la extracción del manantial. Un ejemplo es la plaza Bosque Briones, que alberga más de 15 locales comerciales y, según los vecinos, llega a consumir, cuando los niveles permiten que les llegue el agua, más de 400 m³ al mes, (lo de 40 casas) con una sola toma de carácter privado.
Los vecinos han solicitado una mesa de diálogo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para abordar estas problemáticas y demandan que la CMAS-Coatepec cierre las tomas clandestinas y cumpla con los límites de concesión.
Además, denuncian que la mal lograda remodelación de la caja de captación del manantial en 2018 empeoró la situación, afectando el flujo de agua hacia las colonias, lo que ha ocasionado cortes de hasta una semana en el suministro.
El manantial Ojo de Agua, ubicado en el ejido San Antonio Hidalgo en San Andrés Tlalnehuayocan, fue concesionado en 1994 al ayuntamiento de Coatepec para el abasto doméstico y exclusivo para las localidades La Pitahaya, 6 de Enero, Mariano Escobedo, el Atorón y Plan de la Cruz.
Los vecinos han enviado oficios y solicitudes a la CMAS y al ayuntamiento de Coatepec sobre estas problemáticas y solicitaron información sobre los permisos de tomas, pero hasta el momento no han recibido respuesta del alcalde.






