Padres de familia del jardín de niños María Montessori, en Xalapa, se manifestaron la mañana de este viernes en contra de una maestra de segundo grado, a quien acusan de violentar a sus hijos con “correctivos” no institucionales.
“Somos padres de familia que estamos alzando la voz por nuestros niños que sufrieron maltrato, llevamos varios documentos a distintas instancias y no hemos tenido una respuesta inmediata”, explicó uno de los papás, quien pidió el anonimato ante el temor a represalias.
Explicó que entre los padres de familia se han reunido y coincidieron que sus hijos reciben maltrato físico y verbal, “a los niños les preguntas y te dicen claramente cómo fueron las circunstancias que pasaron”.
Refirió que el 21 de septiembre enviaron un oficio a la dirección de la escuela pero no les dieron respuesta inmediata, por lo que acudieron a la Supervisión Escolar y tampoco dieron solución.
“Entonces acudimos a la supervisión estatal, ahí fue que nos dieron dos meses (para investigar). Pero es un tiempo excedido y nuestros hijos siguen en contacto con la maestra, que aunque no está dando clases, está dentro de la institución y tenemos miedo que haya represalias contra ellos y nosotros”, expuso.
Precisó que en los dos meses que pidieron las autoridades para solucionar el problema la docente no impartiría clases; sin embargo acusó que continúa dentro de la institución, “yo la he visto”.
“Únicamente pedimos que nos hagan caso, que nos den su apoyo, no la queremos aquí en esta institución. Queremos que se vaya y que los niños sean escuchados. La integridad de nuestros hijos está siendo perdida y creen que ellos no tienen una opinión clara, cuando es todo lo contrario”, fustigó.
Mencionó que las agresiones han ocurrido en el grupo de segundo grado, donde hay 14 estudiantes, de los cuales ocho han sido maltratados por la susodicha con, por ejemplo, echarles agua en la cara, jalarlos del cabello o las orejas, tomarlos de las manos y apretárselas.
Mencionó que entre los castigos o correctivos que la maestra aplica está el sentar al alumno en una silla para que “analice” lo que hizo mal, pero que –a decir del papá– la única finalidad es exhibir y revictimizar (sic) a los niños ante sus compañeros.
“Tanto el sindicato de maestros como las autoridades de educación no quieren que hablemos, quieren que quitemos nuestras pancartas. No estamos tomando la escuela. Simplemente estamos alzando la voz y que también los otros padres de familia sepan de la situación que han vivido nuestros hijos”, concluyó.






