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Durante 2024 y 2025, la violencia provocó en México más de 25 mil desplazamientos

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Orizaba, Ver.- En 2024 y parte del 2025, la violencia volvió a expulsar de sus hogares a más de 25 mil personas en México, mientras casi 400 mil siguen viviendo como desplazadas internas sin una solución clara a su situación. El país enfrenta una crisis silenciosa y persistente que no se refleja plenamente en las estadísticas oficiales, el desplazamiento forzado interno provocado por la violencia criminal.

De acuerdo con el más reciente informe del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés) hubo 25 mil 543 nuevos desplazamientos por violencia en México. Al mismo tiempo, el organismo estima que 390 mil 250 personas mantenían su condición de desplazadas, la mayoría como consecuencia de hechos violentos ocurridos desde 2006.

El informe forma parte del Global Report on Internal Displacement (GRID), considerado una de las fuentes más completas a nivel mundial en materia de desplazamiento interno. Su metodología permite comparar datos entre países y regiones, y se basa en la recopilación y triangulación de múltiples fuentes oficiales, comunitarias y periodísticas.

En el caso de México, los 25 mil 543 desplazamientos de 2024 y parte del 2025 están principalmente relacionados con la violencia criminal. La cifra proviene del monitoreo de fuentes abiertas del IDMC y de datos recopilados por la Universidad Iberoamericana (Ibero), que trabajaron con información de autoridades locales, líderes comunitarios, colectivos y reportes de medios de comunicación.

Sin embargo, el propio informe advierte que esta cifra debe entenderse como una subestimación. Al depender en gran medida de reportes de prensa, muchos eventos de desplazamiento podrían no haber sido contabilizados, especialmente aquellos ocurridos en comunidades aisladas o en contextos donde las víctimas optan por no denunciar por miedo a represalias. Además, el conteo solo incluye eventos masivos de desplazamiento, dejando fuera casos individuales o dispersos que también forman parte del fenómeno.

A esta limitación se suma la naturaleza sensible del desplazamiento forzado. Muchas familias abandonan sus hogares de manera silenciosa, sin notificar a autoridades ni organizaciones, lo que dificulta dimensionar con precisión la magnitud real del problema.

Más allá de los nuevos desplazamientos de 2024, la cifra que refleja con mayor crudeza la persistencia del fenómeno es la de las 390 mil 250 personas que siguen desplazadas internamente al cierre del año. Este dato se basa en información pública recopilada por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) y retomada por el IDMC.

Un elemento metodológico clave del informe es que, en 2024, el IDMC decidió no sumar los nuevos desplazamientos al total acumulado de personas desplazadas. La razón es que no existen datos suficientes para determinar cuántas de las personas desplazadas durante ese año continúan en esa situación y cuántas lograron regresar a sus comunidades de origen.

Ante la falta de información robusta sobre procesos de retorno, el organismo optó por mantener sin cambios la cifra acumulada, evitando así una actualización imprecisa que pudiera distorsionar la dimensión real del problema. Esta decisión pone en evidencia una de las principales debilidades en la atención al desplazamiento interno en México: la ausencia de registros sistemáticos y confiables sobre la trayectoria de las personas desplazadas.

El informe subraya que la mayoría de las personas desplazadas internas en el país lo están a causa de la violencia criminal ocurrida desde 2006, en el contexto de eventos masivos relacionados con disputas territoriales, control de rutas, extorsión y amenazas directas contra comunidades enteras.

Frente a este panorama, el IDMC destaca que se organizan esfuerzos para mejorar la producción y sistematización de datos sobre desplazamiento interno en México, incluidos aquellos que permitan corroborar procesos de retorno. Estos avances son considerados fundamentales para construir una comprensión más precisa de las dinámicas del desplazamiento y para diseñar políticas públicas eficaces.

Mientras tanto, las cifras oficiales siguen mostrando apenas una parte del problema.

Detrás de los números hay miles de familias que perdieron su hogar, su comunidad y su forma de vida, en una crisis que continúa creciendo lejos de los reflectores, pero con profundas consecuencias sociales y humanitarias para el país.