Orizaba, Ver.- En la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) Citlaltépetl, de Orizaba, dos dromedarios en malas condiciones han despertado preocupación entre ciudadanos y defensores de animales.
Ambos ejemplares lucen bajos de peso y confinados en un espacio reducido; uno de ellos lleva más de una semana sin poder ponerse de pie, dejó de comer y muestra un evidente deterioro físico, con marcas de tinta morada en distintas zonas del cuerpo que podrían corresponder a lesiones.
La gravedad del asunto no sólo radica en el estado clínico de los animales, sino en la estructura operativa del recinto. La responsabilidad quedó en manos de la MVZ Brenda Abaroa Ortiz, quien no cuenta con especialidad en fauna silvestre.
La situación se agravó desde el 24 de febrero, cuando el médico veterinario Rafael Torres fue despedido a las 16:30 horas, dejando al espacio sin el único especialista en vida silvestre que atendía a los ejemplares.
De acuerdo con testimonios ciudadanos, el segundo dromedario también presenta bajo peso y condiciones preocupantes, aunque oficialmente no se han explicado las causas de su deterioro. La falta de información y de un parte médico público ha alimentado la sospecha de omisión y negligencia.
Para Edith Jácome, defensora de la vida animal, el problema es de fondo. Acusa que los ejemplares están siendo utilizados como herramienta económica sin garantizarles un entorno adecuado a sus necesidades biológicas. Recordó que se trata de especies de gran tamaño, con requerimientos específicos de manejo, nutrición y espacio que no pueden equipararse a los de animales domésticos.
Además, cuestionó la designación de personal sin capacitación especializada para atender fauna exótica como leones, tigres o dromedarios, lo que a su juicio evidencia desinterés institucional por el bienestar real de los animales.






