El economista Hilario Barcelata Chávez destacó que cinco programas concentran 74 por ciento de los recursos federales que se dispersan en Veracruz, pero esto no bastará para acabar con la pobreza.
Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval), 4 millones 776 mil 600 ciudadanos están en pobreza, según la medición del 2020. Ese total corresponde a 58.6 por ciento de los veracruzanos.
El gobierno federal dispersó 67 mil millones de pesos en la entrega de becas y programas de apoyo social en Veracruz durante el año 2022. Ese dinero se hizo llegar a 2 millones 820 mil veracruzanos.
El delegado del bienestar, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presentó el gasto anual que se hizo llegar a los beneficiarios de 20 programas federales en la entidad y destacó que el dinero se entrega a los más pobres. Del total del recurso que se transfirió o se pagó solo 16 por ciento impulsa programas de producción.
Las edades de los beneficiarios revelan que los programas tienen un perfil electoral, debido a que son los grupos poblacionales que más votan o que concentran el mayor número de veracruzanos en edad de acudir a las urnas.
El investigador de la Universidad Veracruzana (UV) comentó que Adultos Mayores concentra 43 por ciento de los fondos federales; Sembrando Vida 15 por ciento, Jóvenes Construyendo el Futuro, el 10 por ciento; y las becas para estudiantes se llevan 15 por ciento.
“Esos programas se llevan 85 por ciento del total de los recursos. Y de qué le sirve a una persona tener una beca si no tiene acceso a la escuela, ahí las condiciones productivas no cambian. Lo más fuerte son transferencias para el consumo”.
Los programas tienen un perfil electoral, especialmente los adultos mayores que son el denominado voto duro y los jóvenes; como los niños no votan, los apoyos son mínimos, “son 2.8 millones los beneficiarios, es la mitad del padrón electoral”.
El dinero no bastará para aumentar la calidad de vida
Barcelata destacó que en realidad el monto no implica una inversión extraordinaria, sumado a que no abona al desarrollo, pues este se mide con base en el acceso a la educación, la salud, vivienda digna y servicios básicos.
Todo eso se provee con infraestructura pública, que debe proporcionar el gobierno estatal o municipal, sin embargo, si el dinero se entrega a las personas directamente, es poca la posibilidad de que esas personas puedan salir de la pobreza.
“Necesitarían adicionalmente el apoyo del Estado. Imagina una comunidad donde no hay una escuela o clínica cercana para poder atender las carencias, esas personas no van a subir una escala en su bienestar por el hecho de recibir 4 mil pesos bimestrales”.
El dinero no les va a proveer las condiciones para desarrollo en la comunidad o municipio, pues si una persona se enferma y no hay un hospital cercano, con servicios gratuitos, ese dinero no les va a servir para curar su enfermedad.
El economista consideró que los apoyos son solo un paliativo, “les permite seguir en la misma situación, ni más ni menos, no vas a salir de la pobreza, pero seguirás viviendo en las mismas condiciones”.
Veracruzanos prefieren apoyos que trabajar
El alcalde de Tancoco, Celerino Hernández Mena, advirtió que la mitad de los pobladores de su municipio, ubicado en la zona norte del estado, ya no quieren trabajar, prefieren vivir con el dinero que les dan a través de los programas federales, que no les implica mayor esfuerzo.
El diputado del distrito de Papantla, Bonifacio Castillo Cruz, afirmó que la cultura “paternalista” ha prevalecido por años, y que la gente prefiere recibir apoyos sociales y no trabajar. Incluso, cuando la gente tiene dinero opta por irse a la “cantina” a gastar lo que les llega a través del gobierno federal.






