Orizaba, Ver.- 80 por ciento de los mexicanos ha sufrido al menos una vez una acción discriminatoria, manifestó Elizabeth Orozco Núñez, presidenta de la Coordinadora de Abogados Orizaba-Córdoba, quien lamentó que esta práctica ya se volvió común entre la sociedad, en relación con el caso de una menor de edad que se quitó la vida por sufrir esta agresión.
Agregó que estos actos discriminatorios no cesan y, por el contrario, hay un crecimiento impresionante, según datos de la Comisión Nacional de Prevención contra la Discriminación (Conapred), “una práctica común y esto nos hace darnos cuenta que para nada está erradicada, sino cada vez se hace más fuerte este afán por dividir, lejos de darnos cuenta que somos una sociedad diferente y (que hay que) respetar esas diferencias se acentúan más”.
“Hoy más que nunca estamos divididos. Desde el momento que (separas) entre buenos y malos –cuando sabemos que ni todos somos buenos ni todos somos malos–, desde ese punto de vista ya hay una discriminación en contra de alguien que no puede estar en mi grupo, porque tú tienes una ideología que no va con la mía y por lo tanto es momento que te hagas a un lado”, expuso.
Comentó que esa sería la causa de que haya grupos segregados, “grupos que tienen que buscar unirse para no permitir que esto siga pasando; las estadísticas no mienten. El Inegi menciona que más de 80 por ciento de los mexicanos hemos sufrido (segregación). Eso es real, eso se palpa en el día a día. Es verdad que las autoridades deben regular esas condiciones, pero son ellas las que (la) han acentuado más”.
“Todos estos escenarios deberían cambiar. Vivir en México es vivir en un país que ha pasado por una lucha. Parecería que no siempre nos hemos sentido orgullosos de nuestras raíces, de nuestra gente mayor. O por lo menos ésa es la imagen que aparentamos. Vivimos en una sociedad matriarcal, con respeto para las mujeres que pueden sacar adelante una familia. Pero cuando (nos marginan) viene ese punto de quiebre por el cual nos avergonzamos de nuestro pueblo, de nuestras raíces. Nos avergonzamos incluso de nuestros orígenes”.
Para finalizar, lamentó que las mujeres sufran una gran segregación, incluso aunque tenga un puesto de poder, “si tú eres güerito de ojos verdes, pelo claro, entonces eres bienvenido; si eres joven dinámico, si eres entusiasta, entonces también eres bienvenido; si eres hombre y puedes desempeñar un trabajo más rudo eres bienvenido. (Pero) si eres mujer no; si eres mayor ya no eres bienvenido, si eres de alguna comunidad originaria tampoco eres bienvenido. Ése es un discurso que toda la vida han manejado los mexicanos porque todos hemos sido o víctimas de discriminación o discriminadores”.
