Papantla, Ver.- En el marco de Cumbre Tajín Tachanán, La siembra para el mundo, la Secretaría de Turismo (Sectur) coordina la participación de los pueblos mágicos con los que cuenta la entidad con el fin de destacar su riqueza histórica, cultural y turística.
En el Parque Temático Takilhsukut hay un espacio designado para que turistas y locales conozcan los elementos más representativos como el café de Coatepec, el calzado de piel de Naolinco, los globos de papel de china de Zozocolco, el ron de Córdoba, la talabartería y marroquinería de Coscomatepec, la vainilla de Papantla y el tradicional mole de Xico.
Los comités organizadores de cada Pueblo Mágico expresaron su reconocimiento a este espacio de proyección internacional donde tienen la oportunidad de exhibir productos y expresiones que reflejan la esencia de sus comunidades.
Eventos como Cumbre Tajín Tachanán permiten que estos lugares lleguen a un público más amplio, promoviendo su riqueza cultural y atrayendo inversiones. De esta manera, la fusión entre turismo y patrimonio fortalece la identidad de los pueblos, asegurando la continuidad de sus manifestaciones culturales y generando bienestar para sus habitantes.
Talleres gastronómicos, espacio para conocer la cocina regional
Organizados por el equipo de la Secretaría de Cultura de Veracruz (Secver), en coordinación con la comunidad de Cocineras de Humo que ofrecen sus platillos típicos en el Nicho de Aromas y Sabores, este sábado se llevaron a cabo los talleres de tortillas de color, de bocoles y buñuelos.
Durante la mañana de 22 de marzo se efectuó el ciclo de talleres gastronómicos de participación comunitaria donde el público experimentó el arte de la cocina tradicional que se practica en la región del Totonacapan.
De la mano del extraordinario talento de las cocineras María Eugenia Tirado, procedente de la comunidad San Pablo, y Guadalupe Castillo, que durante el festival alimentan a todos los asistentes que recorren las instalaciones de la Cumbre Tajín, los entusiastas participantes de los talleres conocieron las técnicas ancestrales de la cocina totonaca, inyectando un toque creativo y lleno de color a sus preparaciones.
Se elaboraron tortillas, bocoles y buñuelos tradicionales comestibles que cada uno de los asistentes al taller probó con gusto.
La actividad efectuada en este espacio buscó que la creatividad se plasme en los alimentos de forma saludable, utilizando pigmentos que se extraen naturalmente de vegetales como espinacas, betabeles, nopales y raíces de cúrcuma.
