Orizaba, Ver. – La reforma del Issste deja en claro dos cosas: los trabajadores cargarán con el peso de la crisis financiera en el Instituto mientras el Estado evade su responsabilidad, pero además una clara protección a su principal saqueador, Miguel Ángel Yunes Linares, opinó Ramón Tepole González, representante del Movimiento Democrático Magisterial Veracruzano (MDMV).
La reciente reforma para el financiamiento del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) ha generado un fuerte rechazo entre trabajadores, quienes denuncian que nuevamente se les está imponiendo la responsabilidad de sostener una institución saqueada en el pasado, sin que el Estado asuma su parte en la crisis financiera.
De acuerdo con la nueva propuesta, dice, aquellos trabajadores con salarios superiores a 10 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA) deberán aportar más recursos al Issste, bajo el argumento de fortalecer sus finanzas. Sin embargo, los sectores afectados advierten que el gobierno no ha planteado medidas para exigir cuentas a quienes fueron responsables del desfalco del instituto, como el exdirector Miguel Ángel Yunes Linares.
El desfalco del Issste no es un problema nuevo. Durante su gestión al frente de la institución, Miguel Ángel Yunes Linares fue señalado por presuntas irregularidades en el manejo de los fondos. Incluso, el expresidente Andrés Manuel López Obrador lo mencionó en varias ocasiones en sus conferencias matutinas, acusándolo de desviar recursos y afectar gravemente la operatividad del instituto.
A pesar de estas denuncias, hasta la fecha no se han fincado responsabilidades legales ni se han tomado acciones para recuperar los recursos desviados.
En lugar de ello, el gobierno ha optado por cargar el peso de la crisis sobre los trabajadores, quienes ya enfrentan condiciones laborales precarias y la incertidumbre sobre su futuro pensionario.
Otro aspecto que ha generado inconformidad es que la mayoría de los nuevos empleados públicos ya no pueden elegir entre el régimen de pensión del décimo transitorio o cuentas individuales. A pesar de que Morena prometió en campaña revisar este tema y garantizar la posibilidad de elección, la realidad es que la reforma no toca este aspecto, dejando a los trabajadores sin alternativas para su retiro.
“Se les ha olvidado a propósito. Yo no creo en el olvido inconsciente, más bien saben a quién están sirviendo”, señalan los trabajadores organizados. Para ellos, el gobierno está demostrando que no es un Estado popular, sino un régimen que sigue sirviendo a los intereses del gran capital, mientras mantiene un discurso de justicia social que no se refleja en sus acciones.
La reforma también plantea modificaciones en la edad de retiro, extendiendo la edad de jubilación a 60 años para hombres y mujeres sin distinción. Esta medida ha sido calificada como “perversa”, pues contradice las promesas de campaña de Morena y afecta directamente a quienes han dedicado décadas de su vida al servicio público.
Además, el sector laboral ha denunciado que el gobierno ha impulsado un esquema de trabajo más temporal y precario, dejando a miles de empleados sin estabilidad ni derechos laborales sólidos. “Desafortunadamente, otra vez a los trabajadores se nos carga la mano”, afirman los inconformes.
Ante este panorama, el Movimiento Democrático Magisterial Veracruzano ha anunciado movilizaciones en protesta contra la reforma. La convocatoria ya está en marcha, y se espera que miles de trabajadores se sumen para exigir que el gobierno asuma su responsabilidad y deje de trasladar la crisis financiera del Issste a la clase trabajadora.
La manifestación exige respuestas concretas, primero, ¿Por qué no se han emprendido acciones legales contra Miguel Ángel Yunes Linares y otros responsables del desfalco del Issste?; ¿Por qué el gobierno no está aportando más recursos en lugar de obligar a los trabajadores a cubrir el déficit? Y ¿Por qué no se respetan las promesas de campaña sobre el sistema de pensiones y la edad de retiro? Mientras el gobierno no responda estas preguntas, el malestar de los trabajadores seguirá creciendo, y las protestas podrían intensificarse en los próximos meses, según se da a conocer.






