■ “No me voy a ir hasta no tener certeza de mis denuncias”
Juan Ricardo Ordóñez, cumplió 38 días en huelga de hambre en el centro de Xalapa; cansado de no recibir atención por parte de las autoridades estatales, la mañana de este martes 15 de julio se encadenó de pies y manos a una luminaria de la plaza Lerdo.
En entrevista, recordó que fue el pasado siete de junio, que inició su protesta para exigir a la gobernadora Rocío Nahle su intervención, luego de presuntamente haber sufrido amenazas de muerte, tras presentar una denuncia ante la Fiscalía General del Estado por fraude.
“Llevamos 38 días sin respuesta, nada. He pedido una intervención de las autoridades porque me amenazaron de muerte por haber denunciado un fraude en la Fiscalía y por haber denunciado a jueces y fiscales, el caso es por la compra de unos terrenos que me defraudaron por 700 mil pesos”, recordó.
Denunció que en el caso están involucrados familiares de dos fiscales, a quienes identificó como Erick López Guizar y Erick Rivera Sánchez, familiares del exdiputado Gonzalo Guizar de Valladares.
Los hechos ocurrieron al sur de Veracruz, en el municipio de Coatzacoalcos, pero llegó a la capital del Estado ya que tiene temor de que atenten contra su integridad o la de su familia.
Ahora, ante la falta de atención por parte de las autoridades estatales, advirtió que intensificará su protesta y hará una “huelga seca”, es decir, no sólo no consumirá alimentos, tampoco tomará líquidos ya que está cansado de no ser atendido.
Reconoció que su salud se ha deteriorado desde que inició la protesta, no sólo de forma física, sino también en su ánimo, sin embargo, no desistirá, ya que ha sido abandonado por las autoridades.
“Hoy decidí, después de ver que no les interesa cuántos días tenga de huelga de hambre, estar en huelga de hambre seca. ¿Qué quiere decir? Que es sin tomar agua ni alimentos, y lo que pase primero, que me reciban o simplemente que aquí fallezca. Tenía un sobrepeso de 35 kilos y ya he perdido como unos 15 o 17 kilos”.
Finalmente, criticó que tampoco recibió apoyo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, ni de una ambulancia para que verificara su estado de salud, pese a ello, no se va a retirar hasta ser atendido.
“Yo no voy a ir de aquí hasta no tener la certeza jurídica de mis denuncias y la protección del Estado”.






