Hacinamiento, sobrepoblación de internos, así como problemas en atención a los servicios de salud y alimentos son algunos de los problemas que se padecen en los Centros de Readaptación Social (Ceresos) del estado de Veracruz.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), a través del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria, señala que la entidad veracruzana tiene una calificación general de 6.31 sobre 10. La evaluación se hizo en 162 penitenciarías, las cuales se distribuyen en 145 centros estatales, 14 Centros Federales de Reinserción Social (Ceferesos) y los tres recintos correspondientes a las Fuerzas Armadas, siendo el Centro de Reinserción Social “Jalpa de Serra”, ubicado al noreste de Querétaro, el mejor calificado con 9.1.
El diagnóstico indica cuál es la situación de siete centros penitenciarios de Veracruz. El mejor calificado es el de Jalacingo, con una calificación de 7.1. Ahí no se tiene separados a hombres y mujeres, hay hacinamiento y sobrepoblación.
De acuerdo con la CNDH, en este centro no hay condiciones materiales o de higiene para comunicarse con el exterior y reporta insuficiencia de áreas necesarias para su operación. El informe indica que el centro ejerce un incorrecto procedimiento de sanciones y no cuenta con suficiente personal.
El Cereso de Tantoyuca es el siguiente mejor calificado, aunque con un puntaje bajo, de 6.49, debido a que tiene hacinamiento, sobrepoblación, insuficientes procesos para quejas y de prevención, deficientes instalaciones y procesos de sanciones. Además, tampoco cuenta con suficiente personal y no tiene un plan para evitar adicciones entre los internos.
El Cereso de Huayacocotla tiene una calificación de 6.35. De acuerdo con el informe, estas instalaciones padecen deficiencias en servicios de salud, insuficiencia en acciones de prevención de incidentes violentos, falta de condiciones materiales e higiene en alojamiento, cocina y comedores; tampoco cuentan con suficiente personal. No hay actividades deportivas para los internos, el espacio requiere acciones de prevención de drogadicción y urge atención a personas con discapacidad.
El de Ozuluama tiene 6.11 de calificación, ya que reporta deficiencia de servicios de salud, alimentación, problemas en las condiciones del centro, falta de personal y de capacitación del mismo, carece de reglamentos y normas para operar, se identificó deficiencia al integrar expedientes, entre otros problemas.
Los tres peores calificados en todo el estado son:
El de Poza Rica, con una calificación de 6.03, debido a que hay hacinamiento y sobrepoblación. Se reporta deficiente atención a las personas, falta de servicios de salud, falta de condiciones materiales y de higiene, poco personal y mal capacitado, ausencia de actividades deportivas, entre otros problemas.
El centro de reclusión de Chicontepec tiene una calificación general de 6.06 debido a que sufre condiciones de hacinamiento, sobrepoblación, problemas en los servicios de salud y alimentación, falta de higiene y condiciones para alojar a las personas, insuficiente personal de custodia y deficiencias en la imposición de sanciones.
El de Pánuco, con una calificación de 6.02, tiene hacinamiento, sobrepoblación, falta de supervisión por parte del titular, malos servicios de salud, inexistencia de espacios necesarios para operar, ausencia de reglamentos y de personal. Tampoco cuenta con actividades deportivas, laborales y de capacitación, y no se integran bien los expedientes.
De los 18 centros que existen en Veracruz, ninguno cumplió con las certificaciones en estándares internacionales, a diferencia de lo que sucede en otras entidades.
En total, el estado tiene una capacidad para 6 mil 946 personas detenidas, pero actualmente existen 8 mil 273.
