Orizaba, Ver.- A dos décadas del colapso de la industria textil que dieron identidad y sustento económico a la región Altas Montañas, la creación de empleo formal continúa sin recuperarse. La falta de nuevas inversiones, el crecimiento del trabajo informal y los bajos salarios mantienen a miles de familias enfrentando un panorama de incertidumbre laboral que, de acuerdo con la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), contrasta con las cifras de creación de empleos difundidas por el gobierno federal.
César Silva Reyes, secretario general de la Federación CROC en Orizaba, sostuvo que la región arrastra una crisis laboral desde el cierre de la industria textil, uno de los sectores que durante décadas fue el principal motor económico de Orizaba y municipios vecinos.
El dirigente sindical recordó que, tras el desplome de esa actividad industrial, únicamente se tuvo una ligera reactivación alrededor del año 2000 con la llegada de algunas empresas del ramo textil. Sin embargo, aseguró que desde entonces no se han instalado nuevas industrias capaces de detonar la economía regional y hacer posible el número de empleos que demanda la población.
“Lo último que llegó a la región fue precisamente relacionado con la actividad textil. De ahí en adelante prácticamente no ha habido inversiones importantes que permitan crear nuevas fuentes de trabajo”.
Silva Reyes señaló que la reducción del empleo formal es evidente y consideró que la realidad que enfrentan diariamente los trabajadores difiere de los indicadores presentados en las conferencias matutinas del gobierno federal.
Afirmó que buena parte de las oportunidades laborales disponibles actualmente pertenecen al sector informal, donde miles de personas trabajan sin prestaciones, sin seguridad social y con ingresos que, en muchos casos, apenas superan los 300 pesos diarios o incluso son inferiores al salario mínimo establecido por la ley.
Explicó que esta situación también se observa en negocios formalmente establecidos, donde algunos patrones incumplen con sus obligaciones laborales al no registrar a sus trabajadores ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ni hacer las aportaciones correspondientes al Infonavit.
Indicó que esa práctica afecta directamente a los empleados, quienes pierden acceso a servicios médicos, incapacidades, ahorro para vivienda y otros derechos establecidos en la legislación laboral.
“Existe una gran evasión de obligaciones patronales. Hay empresas que no inscriben a sus trabajadores al Seguro Social ni al Infonavit, y eso incrementa la informalidad laboral”.
El secretario general de la federación CROC indicó que esta problemática no sólo afecta a la región de Orizaba, sino que también se refleja en diversos municipios del estado de Veracruz, donde la falta de inversión privada limita la apertura de nuevas empresas y, por consecuencia, la creación de empleos permanentes.
Añadió que actualmente el turismo representa uno de los pocos sectores que propician las actividad económica en Orizaba; sin embargo, consideró que por sí solo resulta insuficiente para absorber la demanda laboral de toda la región Altas Montañas.
Asimismo, advirtió que mientras no exista una estrategia efectiva para atraer inversiones industriales y fortalecer el desarrollo económico, continuará creciendo el empleo informal y muchas familias seguirán enfrentando dificultades para acceder a un trabajo estable y con prestaciones.
Finalmente, César Silva Reyes sostuvo que las estadísticas oficiales deben reflejar las condiciones reales que viven los trabajadores mexicanos y reiteró que la prioridad debe ser impulsar políticas públicas que incentiven la instalación de nuevas empresas, fortalezcan el empleo formal y garanticen mejores salarios y condiciones laborales para la población, particularmente en regiones como Orizaba, donde la recuperación económica continúa siendo una deuda pendiente desde el cierre de la industria textil.






