Orizaba, Ver.- Acusado de permanecer inmóvil frente a una de las demandas históricas del magisterio, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) enfrenta críticas de docentes inconformes que señalan a sus dirigentes de haber dejado de lado la defensa de las bases para privilegiar una relación de conveniencia con el gobierno.
La principal exigencia ignorada, afirman, es la abrogación de la Ley del Issste de 2007, una reforma que modificó el esquema de jubilaciones de miles de trabajadores.
Justo Medrano Temoxtle sostuvo que la dirigencia sindical ha desviado la discusión hacia asuntos como incremento salarial y cambios en la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm), mientras soslaya el reclamo central de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), “que es la abrogación de la Ley del Issste de 2007”.
Hay voces que acusan al sindicalismo oficial de haber perdido su papel como defensor de los derechos laborales del magisterio y de actuar con cautela para no confrontar al gobierno.
Medrano Temoxtle consideró que el SNTE subestima el descontento de los trabajadores de la educación y confían en que las bases siguen respaldando sus decisiones, cuando, desde su perspectiva, hay un creciente cuestionamiento sobre su actuación.
“Los veo y me parecen ciegos. Creen que las bases les siguen creyendo, pero no se dan cuenta de que estamos conscientes de que están de brazos cruzados, sin hacer nada al respecto”.
Afirmó que el sindicato todavía tiene la oportunidad de recuperar la confianza del magisterio si asume una postura más firme y cumple con la función para la que fue creado: representar y defender los intereses del magisterio.
Para los sectores inconformes, reducir la discusión sólo a aumentos salariales representa ignorar un problema de mayor alcance, relacionado con las condiciones de retiro de quienes han dedicado décadas al servicio educativo.
Medrano Temoxtle señaló la cercanía entre los dirigentes sindicales y autoridades, y consideró que esa relación puede limitar la defensa de las demandas de los docentes.
“Uno ya sabe por qué no, meramente para estar bien con el Estado, así mantiene sus intereses”, sostuvo.
Esto exhibe la división interna del movimiento magisterial: mientras el SNTE mantiene una vía institucional basada en la negociación, grupos de la CNTE continúan con una estrategia de presión para exigir cambios de fondo.
El reclamo por la Ley del Issste de 2007 se mantiene como uno de los principales puntos de confrontación y como una prueba para las organizaciones sindicales sobre su capacidad de representar las preocupaciones de sus agremiados.
