Orizaba, Ver.- El reciente acuerdo entre el Ayuntamiento de Astacinga y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha generado fuertes críticas por el manejo del adeudo millonario que arrastraba el municipio.
Aunque el convenio permitió evitar el corte de energía al sistema de bombeo de agua potable, también dejó en evidencia la falta de responsabilidad de la administración encabezada por la presidenta municipal Crescencia Tzompaxtle Itehua, quien se negó a reconocer en su totalidad los pasivos heredados y solo cubrirá una fracción mínima de la deuda.
El adeudo con CFE superaba los 6 millones de pesos, acumulado desde administraciones anteriores (2014-2021).
Sin embargo, gracias a la intervención directa de la gobernadora Rocío Nahle García, la paraestatal condonó 4 millones de pesos y permitió que el municipio liquide el resto en cómodas mensualidades de 500 mil pesos durante cuatro meses, pese a que el riesgo de suspensión del servicio puso en jaque a comunidades enteras como Buenos Aires, Rancho Nuevo, Pareje Atecomic, Tepepa y la cabecera municipal.
Para ciudadanos inconformes, el “rescate” no es motivo de celebración, sino un ejemplo de cómo la falta de previsión y voluntad política puede poner en riesgo derechos básicos.
Señalaron que la alcaldesa, lejos de asumir con seriedad la deuda histórica, buscó deslindarse argumentando que su administración está al corriente desde 2022 y que los pasivos no le corresponden.
“Es preocupante que un municipio llegue al punto de casi quedarse sin agua potable para que entonces negocien. La condonación millonaria envía un mensaje de impunidad y falta de responsabilidad administrativa”, opinó un vecino de Tepepa durante las manifestaciones previas al acuerdo.
Aunque el suministro de agua potable quedó garantizado, el episodio exhibe la fragilidad financiera de los ayuntamientos serranos y la dependencia de gestiones políticas ante instancias federales.
La negociación con CFE permitió a la alcaldesa salir bien librada de una crisis que, para muchos, ella misma contribuyó a prolongar con su negativa inicial a pagar la deuda completa.
En este contexto, habitantes de Astacinga advierten que estarán vigilantes para que el Ayuntamiento cumpla puntualmente con los pagos acordados, pues de lo contrario podrían repetirse escenarios de suspensión de servicios que afectan directamente a las familias más vulnerables.
