Orizaba, Ver.- La informalidad en el mercado laboral de México se disparó en el tercer trimestre de 2025, alcanzando su nivel más alto en tres años. Durante el periodo julio-septiembre, la tasa de informalidad laboral se situó en 55.4 por ciento de la población ocupada, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esto representa un aumento de 0.6 puntos porcentuales con respecto al trimestre anterior, y una elevación cercana a un punto porcentual en lo que va del 2025.
En cifras absolutas, esto significa que 32.9 millones de personas laboran en condiciones informales, es decir, sin prestaciones, seguridad social o contratos formales reconocidos. Respecto al trimestre previo, la informalidad aumentó en unas 400 mil personas, y en comparación con el mismo período de 2024 creció en aproximadamente 466 mil trabajadores.
Al mismo tiempo, la población ocupada total se elevó a 59.5 millones, lo que indica que el empleo creció, pero casi exclusivamente en el ámbito informal y de micronegocios. Por su parte, el empleo formal sufrió una fuerte caída pues se perdieron alrededor de 308 mil 481 plazas este trimestre, y en los últimos 12 meses la reducción asciende a 460 mil 687 empleos formales.
El aumento de la informalidad no afecta por igual a toda la población. Los grupos más vulnerables son los jóvenes de 15 a 24 años –con una informalidad de 68.5 por ciento–, los adultos mayores de 65 años –77.5 por ciento–, y las mujeres –55.9 por ciento–, todos porcentajes superiores al promedio nacional.
Este panorama es preocupante, reconoce Enrique Trueba, analista financiero, “pues aunque hay empleo, una gran parte de la población sólo encuentra trabajos informales, posiblemente por la caída en las remesas o por un menor dinamismo económico que desalienta la contratación formal”.
De acuerdo con ManpowerGroup, señala, “la persistencia de la informalidad pone en evidencia las debilidades estructurales del mercado laboral: creación insuficiente de empleos formales, escasa confianza empresarial, así como contrataciones temporales o por periodos cortos”.
El panorama se vuelve más grave si se considera que el empleo informal generalmente implica bajos salarios, falta de prestaciones, inseguridad laboral, ausencia de seguridad social y una enorme vulnerabilidad para millones de personas, una situación que debilita el bienestar y la estabilidad económica de amplios sectores.
En conclusión, menciona el especialista, “aunque en apariencia la economía nacional mostró un leve repunte en la ocupación durante julio-septiembre, ese crecimiento se dio casi exclusivamente en empleos informales. El retroceso del empleo formal, junto con el aumento de trabajadores vulnerables, revela un mercado laboral deteriorado. Si no se adoptan medidas para reactivar la formalidad, el país podría consolidar un patrón de empleo con bajo bienestar y escasas oportunidades de desarrollo”.
