El Colectivo Solecito Veracruzano celebró la instalación del “árbol del dolor” en el zócalo de Veracruz.
Este árbol es montado desde hace nueve años por el colectivo en esta zona, ahí, las familias de las personas desaparecidas colocan esferas con las fotografías y los nombres de quienes siguen sin localizar. Una de ellas, Selene Ortiz, afirmó que desde el 2011 busca a su esposo, quien de repente desapareció.
Consideró que los problemas que tuvieron para poder instalar el “árbol del dolor” demuestran que la alcaldesa Patricia Lobeira no tiene suficiente empatía.
“Desgraciadamente con esta administración nos hemos encontrado con esa falta de empatía; tenemos problemas desde que esta administración empezó, con las anteriores no habíamos padecido esta situación, siempre que nos queremos acercar se da una dificultad o la hay entre ellos, es falta de información o no sé con qué intenciones nos bloquean las solicitudes de los permisos, sobre todo porque lo que hacemos es visibilizar y recordar la a nuestros familiares ausentes”, explicó.
Indicaron que no saben si realmente se trata de la alcaldesa, o son las personas que la rodean quienes dificultan los permisos y trámites.
“Nos querían incluso mandar hasta la avenida Zaragoza, cuando desde hace nueve años siempre nos instalamos aquí, siempre, y más ahora que en el mes de agosto, en el Día Internacional de los Desaparecidos, instalamos lo que es el bosque de la esperanza con los listones de nuestros familiares desaparecidos. Bueno, ¿por qué lo vamos a hacer en otro lado si siempre lo hemos hecho aquí?”, comentó.
Consideraron que la búsqueda de sus familiares y las desapariciones deben de ser visibilizadas por las autoridades ante la ciudadanía en general, debido a que esta problemática sigue ocurriendo en el estado y en todo el país.
El arbolito estará instalado en el zócalo del 20 al 24 de diciembre en horario de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Sin embargo, no estará de fijo, pues fue al acuerdo que llegaron con las autoridades municipales. Deberá ser retirado el domingo a las seis de la tarde.
