Fernando Inés Carmona
Orizaba, Ver.- La Iglesia católica en México rechazó de forma categórica cualquier intento de diálogo con la delincuencia organizada, al aclarar que el Taller de Construcción de Paz, celebrado recientemente en la Universidad Pontificia, no tiene como objetivo pactar con grupos criminales, sino compartir herramientas comunitarias para prevenir la violencia, reparar el daño y reconstruir el tejido social desde lo local.
Desde la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el Diálogo Nacional por la Paz, se reafirmó que este esfuerzo colectivo no implica acercamientos con actores delictivos, como algunos sectores lo interpretaron, sino que busca promover una cultura de paz basada en la dignidad humana, el Evangelio y el respeto a la legalidad.
“El taller no está dirigido al diálogo con grupos delictivos”, subraya el comunicado oficial, el cual precisa que el propósito es capacitar a diversos sectores sociales –como maestros, jóvenes, policías, autoridades comunitarias, iglesias, empresarios y colectivos de víctimas– en metodologías para la transformación pacífica de conflictos.
Durante tres años, el Diálogo Nacional por la Paz ha reunido a universidades, organizaciones civiles, defensores de derechos humanos, iglesias y autoridades locales para articular estrategias ciudadanas que fortalezcan la justicia, la seguridad y la convivencia. En ese proceso, se han identificado buenas prácticas que hoy se socializan a lo largo del país.
La Iglesia reconoce que en muchas regiones del territorio nacional hay presencia activa de grupos armados, lo que representa un gran desafío para las comunidades. Sin embargo, su postura es clara, no se puede construir la paz negociando con el crimen organizado, pues los acuerdos con esos actores suelen ser frágiles y temporales. En cambio, se apuesta por fortalecer desde la base social la resiliencia, la memoria, la justicia y la protección de la vida.
“Este taller se construye desde abajo, con enfoques incluyentes, sensibles al contexto y sin sustituir las responsabilidades del Estado”, se destaca en el pronunciamiento. Las acciones emprendidas se inspiran en la doctrina social de la Iglesia y se desarrollan en estrecha coordinación con instituciones educativas, civiles y religiosas.
Ante la confusión ocasionada por interpretaciones mediáticas y opiniones en redes sociales, el Episcopado puntualizó que la paz no es posible sin justicia, y que cualquier proceso serio debe respetar a las víctimas, la legalidad y los derechos humanos. “Nuestro compromiso es con las víctimas, con la dignidad humana y con la construcción de una cultura de paz”, se reiteró.
Además, la CEM agradeció el interés de la sociedad y de los medios de comunicación, y confió en que esta aclaración permita comprender mejor el verdadero espíritu del taller y del Diálogo Nacional por la Paz.
La Iglesia no busca pactos con quienes violentan la vida. Su misión, guiada por el Evangelio, es acompañar a las comunidades en la construcción de un país más justo, seguro y humano. Como mencionó el Papa León XIII: “Procurar la paz exige practicar la justicia”. Y ese es el camino que hoy propone la Iglesia mexicana.
