Orizaba, Ver.- El obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, ofreció un mensaje de esperanza y consuelo dirigido especialmente a las madres que enfrentan el dolor de la desaparición de sus hijos. Durante las celebraciones religiosas con motivo de la Semana Santa, el prelado destacó la figura de la Virgen María como símbolo de fortaleza en el sufrimiento.
Recordó la profecía del anciano Simeón, quien advirtió a María que “una espada atravesaría su alma”, anticipando el dolor que viviría como madre. Este sufrimiento, señaló, se refleja en el dolor de las madres que hoy buscan a sus hijos desaparecidos, enfrentando la indiferencia y clamando por justicia.
“María acompaña a la Iglesia, a la familia de Dios, en los momentos más difíciles: la enfermedad, el sufrimiento y la muerte”, expresó Cervantes Merino. Agregó que la Virgen María permanece cercana a todas las madres que padecen, no sólo por la desaparición de sus hijos, sino también por el abandono, la violencia o el distanciamiento familiar.
El obispo hizo un llamado a la Iglesia y a la sociedad para educar en valores que fomenten el respeto y la dignidad de la mujer. “El reto es construir una humanidad que dignifique, para que cada vez sean menos las madres que buscan entre escombros lo que queda de sus hijos”, enfatizó.
Cervantes Merino recordó que este no es sólo un acto litúrgico, sino una invitación a orar y reconocer que “Jesús camina con nosotros, y en ese camino está María, nuestra madre, entregada a nosotros desde la cruz” .
De hecho, en la procesión del Viacrucis, el pasado viernes, en las 14 estaciones, además de la evocación religiosa se hizo hincapié en el sufrimiento que enfrentan cientos de familias de la zona quienes padecen la pérdida física de uno de los suyos o bien hayan sido víctimas de violencia.
Cervantes Merino invitó a vivir la Semana Santa no como una simple memoria de hechos pasados, sino como una experiencia viva de fe, en la que se recuerda que, en cada paso de sufrimiento, María camina con nosotros. “Mirar a María como modelo de fortaleza y comprometernos, desde la catequesis y las comunidades, a construir una sociedad donde prevalezcan el amor, la justicia y la paz”.
Este mensaje del obispo de Orizaba resuena en un país donde la desaparición de personas es una dolorosa realidad. Según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), en México hay más de 100 mil personas desaparecidas, y las madres buscadoras han sido protagonistas en la lucha por la verdad y la justicia.
La Iglesia católica, a través de líderes como Cervantes Merino, busca acompañar y brindar consuelo a quienes sufren, recordando que la fe y la solidaridad son fundamentales para enfrentar el dolor y construir un futuro más justo y humano.
