Orizaba, Ver.– En el inicio de la Semana Santa, cientos de fieles católicos se congregaron este Domingo de Ramos en la Catedral de San Miguel Arcángel para recordar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, una de las celebraciones más significativas del calendario litúrgico.
Durante la ceremonia, el obispo de la Diócesis de Orizaba, monseñor Eduardo Cervantes Merino, destacó que este acontecimiento marca el comienzo del camino hacia la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, subrayando el profundo significado espiritual de estos días para la comunidad creyente.
En su mensaje, el prelado invitó a los asistentes a no ver la Pasión de Cristo únicamente como un hecho histórico, sino a reflexionar sobre el papel que cada persona asume en este relato, cuestionando si se actúa con fidelidad, indiferencia o incluso negación ante las enseñanzas de Jesús.
Asimismo, recordó que la muerte de Cristo, pese a su injusticia, representa el acto supremo de amor y salvación, del cual surge la reconciliación con Dios.
En este sentido, exhortó a los fieles a vivir la Semana Santa con recogimiento, fe y compromiso, reconociendo el sacrificio redentor.
Bendición de palmas, tradición de fe
Como parte de la tradición, los asistentes participaron en la bendición de palmas y ramos, símbolo de devoción y del reconocimiento de Jesús como Rey y Mesías.
El obispo sugirió colocar estos elementos en un lugar especial dentro del hogar, como recordatorio del triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte.
Finalmente, Cervantes Merino llamó a los creyentes a vivir intensamente las celebraciones litúrgicas, desde el Viernes Santo hasta la Pascua, no limitándose al dolor de la cruz, sino celebrando con alegría la resurrección, núcleo de la fe cristiana.






