Orizaba, Ver.- Los centros de rehabilitación para jóvenes con adicciones operan, en su mayoría, de forma irregular y aplican tratamientos inhumanos, lo que provoca más daño psicológico que recuperación, advirtió la psicóloga Marta Avelaira Martínez.
De acuerdo con la especialista, muchos jóvenes egresan de estos centros con un profundo resentimiento hacia sus familiares, ya que dentro de las instituciones son tratados con castigos y humillaciones en lugar de recibir apoyo emocional y psicológico.
“En muchos de estos lugares, la terapia es aversiva: se les castiga por haber consumido drogas, se les hace sentir culpables y no se les trata como seres humanos”, expresó.
Avelaira Martínez señaló que estos centros suelen engañar a las familias con promesas de ayuda basadas en principios religiosos, pero en la práctica sólo imponen maltratos físicos y emocionales.
“Les hacen creer que los tratan con temas ligados a Dios, pero todo es una mentira. Lo que hay es pura violencia psicológica”, denunció.
La psicóloga relató el caso de una joven de aproximadamente 22 años que, desesperada por los abusos, intentó suicidarse lanzándose desde un tercer piso y lastimándose la muñeca. Sólo así logró salir del “lugar de tortura” en el que se encontraba internada.
Además, explicó que en muchos casos, el consumo de drogas entre jóvenes está relacionado con la pobreza y la falta de acceso a alimentos.
“Algunos se drogan para no sentir hambre. Por eso, además del tratamiento psicológico, se requiere una atención nutricional adecuada. No se trata sólo de ‘quitarles la adicción’, sino de entender el contexto en el que viven”, apuntó.
Avelaira Martínez afirmó que probablemente el 90 por ciento de estos centros de rehabilitación operan de forma irregular, por lo que hizo un llamado urgente a las autoridades para que se revisen y regulen conforme a estándares profesionales, tal como se exige a cualquier clínica o escuela.
Insistió también en que el enfoque del tratamiento debe incluir a la familia, pues en muchos casos existen dinámicas tóxicas o negligentes que contribuyeron al problema de adicción.
Incluso, relató que algunos jóvenes manifestaban mayor apego por sus mascotas que por sus padres, debido a que estos animales eran su única fuente de afecto sincero.
Finalmente, la especialista propuso que se reforme la ley para impedir que madres o padres que introdujeron a sus hijos en el mundo de las drogas puedan tener control sobre ellos una vez rehabilitados.
“Hay casos en los que, ya recuperados y productivos, los buscan para explotarlos económicamente”, concluyó.
Y es que la Vox Populi asegura que los llamados anexos, parecen calabozos, operan sin regulación ni supervisión, ignorando sus propias normativas.
Los datos según Sisvea 2023, casi 6 de cada 10 personas que pidieron ayuda lo hicieron por “cristal”, la droga que tiene a México en alerta roja. Mientras la demanda crece, el presupuesto para adicciones cae en picada: de casi 3 mil millones en 2015 a solo 700 millones en 2022. Veracruz no es la excepción; el “cristal” avanza y la atención ni siquiera cubre lo básico.
En 2025, los estimulantes tipo anfetamínico pasaron de representar el 9.5 por ciento de las consultas en 2013 a casi la mitad (49.1 por ciento) en 2023. Alcohol y cannabis, antes líderes, quedaron relegados a segundo y tercer lugar. En 25 estados, el “cristal” es la razón principal para buscar tratamiento. Pero mientras la droga gana terreno, los centros siguen siendo un chiste: “anexos” que operan como bodegas sin supervisión ni condiciones dignas.
En papel existe la NOM 028 SSA2 2009, que establece requisitos mínimos para estos centros, pero en la realidad predominan el encierro, los gritos y la improvisación.
La Auditoría 2021 reportó que de 638 millones de pesos etiquetados para atender adicciones, una gran parte se gastó sin justificar.






