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Carta a la Presidenta

Soy vocal de un Consejo de Cuenca (Tuxpan-Jamapa) y excoordinadora de un Grupo Especializado de Trabajo (GET) en la región Centro Golfo. A pesar de haber tenido una participación intensa y sostenida durante dos años en el GET que contribuí a formar, llegué a la conclusión de que, por su carácter escasamente participativo, donde las decisiones las toman las Direcciones de los Organismos Regionales, estas instancias de participación no han funcionado. Nuestra función es de carácter consultivo.

Esta es una opinión bastante generalizada (con excepciones en Río Bravo y Sonora), por lo que es necesario encontrar maneras creativas y no simuladas de participación, tanto de la ciudadanía como de los gobiernos estatales y municipales, que brillan por su ausencia en estos espacios. Si queremos restaurar nuestros ríos y el entorno natural, se requiere otra forma de participación, como las que hemos logrado en algunas regiones a través de diálogos con las autoridades de Conagua.

Dada la gran riqueza que representan nuestras experiencias y conocimientos, esta colaboración debe darse desde nuestras propias instancias organizativas, como contralorías autónomas y otras.

Para una gestión del recurso hídrico de manera democrática, con una visión de cuenca y coordinación no solo entre diversos ámbitos de gobierno, sino también de manera intersectorial, es necesario cumplir con el mandato constitucional de una Ley General de Aguas que garantice el DERECHO HUMANO AL AGUA Y SANEAMIENTO.

Esto solo será posible reemplazando, no modificando, la actual Ley de Aguas Nacionales (LAN), que ha favorecido el acaparamiento del agua por parte de grandes intereses económicos, respaldados por un mercado de concesiones discrecional. En casos de demandas de distinta naturaleza, es difícil imaginar cómo el Poder Judicial se entenderá con dos leyes de aguas. No sé si esto existe en otros países.

La LAN ha sido utilizada sin transparencia, y la misma ley que debería defender el agua como bien común no ha podido evitar que esta se maneje como una mercancía. En esta situación encontramos las causas que nos han llevado a la actual crisis hídrica y a la discriminación en el acceso al agua.

Es por ello que urge enderezar esta situación. Más que escasez, enfrentamos acaparamiento y desperdicio de agua. Por todo ello, si hay UNA SOLA AGUA en el ciclo socionatural, lo que procede es UNA SOLA LEY.

UNA SOLA AGUA. UNA SOLA LEY DE AGUAS.

Luisa Paré Ouellet

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