Ixtaczoquitlán, Ver.- De nada sirve que haya una nueva administración federal si las cárceles en el país siguen siendo las mismas, en condiciones precarias, con extorsiones, donde los derechos humanos no existen, denunció la periodista Jackie Campbell.
“Las cosas no cambian porque cambie una T o tres o cuatro. O si es el primer piso de un sistema o de otro. Las cárceles siguen idénticas y el ejemplo es Morelos”.
También criticó el funcionamiento de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que nada hace en referencia a dar las garantías de las personas privadas de la libertad (PPL).
“La CNDH siempre ha sido cómplice de atrocidades. Ahí está el caso de Ernestina Ascencio, ¿qué hace la CNDH?” cuestionó y agregó que el médico forense del caso de la mujer indígena Ernestina es el mismo médico forense que labora en las prisiones.
“Es el mismo médico forense. ¿Qué te dice?, que te ve toda golpeada y dice en el informe: ‘Llegó limpia, sin ningún golpe’. Esa es la situación”.
Acusó que en estos lugares de reclusión se cometen atrocidades y aunque muchos piden castigo a feminicidas, homicidas y más, estos también sufren en el interior de los penales.
“Sí queremos justicia para los feminicidas, homicidas. Pero también está el otro lado, lo que está pasando en las cárceles. Es también este caso, cómo con unos centavos le das a un comandante y puedes hacerte justicia por tus propias manos. Estamos hablando de corrupción, de impunidad, de falta de justicia y eso es lo que sucede en (ellas)”.
“Cómo es la represión, cómo no pasa nada. Las autoridades, los gobernadores, gobernadoras, dicen: ‘No, hombre. Aquí no pasa nada, aquí no hay violencia’. Es más, cada gobernador paga para decir que ese municipio y ese estado es el más seguro de México”.
Por ello, expuso que cuando una persona observa los medios de comunicación y nota que el lugar a donde desea viajar hay seguridad, acude sin conocer la realidad.
“Pero tú viajas a otro lugar y ves lo primero, que también está ahí un presidente municipal que te dice: ‘Este municipio es el mejor, sonríe que estás en este otro lugar’. Es la comunicación. Estamos en constante informe, en constante campaña, no nada más para ganar un voto, sino para decir: ‘Déjeme poner aquí mi glorieta con mi apellido o mi edificio con mi marca’. No cambia eso”.
Por eso, denunció que las cárceles están “llenas de bribones, pero no los que están en la celda, sino los que tienen la caja chica, los que cobran la ropa, la comida, el jabón, el papel sanitario. Que cuesta a las familias, porque son las familias pobres las que seguimos manteniendo a nuestros hermanos, al papá. Y no hablo nada más de los que son culpables de un delito, sino de muchos otros que les metieron la mula”.
De la misma manera, cuestionó el actuar de los jueces, “hay mucha gente que está allá abajo, está sin sentencia y qué hacen los jueces. Que estemos cambiando el sistema de justicia en unos meses, ¿con eso vamos a cambiar? Pues si son los mismos. Todos aplicaron en la tómbola, son los mismos. Esto no va a cambiar si no cambiamos nosotros”.
Finalizó diciendo que mientras haya una persona que defiende a su hermano que es Z o de un cártel, de una, dos o tres letras o número, o que el sacerdote se calle porque le dan lo del bautismo del ahijado del capo, “todo está permeado en la sociedad y es ahí donde todos somos culpables de lo que sucede adentro, es una porquería”.
