Diógenes Eleuterio
Veracruz, Ver.- La soberbia y la mala planeación son los ingredientes de la obra insigne del municipio jarocho. Caos vial, desorganización de los servicios públicos, pérdidas económicas en comercios, molestias a los vecinos, calles laterales en pésimo estado y cuyo colapso es inminente son solo algunas de las consecuencias de esta llamada “obra grandiosa” de revestimiento de concreto de la avenida 20 de noviembre de la ciudad de Veracruz.
Aunado a todo esto, la demora de los trabajos es patente por la soberbia de los contratistas de no escuchar a los vecinos de la zona sobre el paso de un brazo del antiguo río Tenoya sobre la calle de Virgilio Uribe, conocida como la Zanja.
La apatía del solar jarocho quedó al descubierto junto con los restos de las vías del antiguo camino de hierro al panteón, restos óseos del antiguo panteón hoy convertido en parque ecológico, que fueron desechados sin ningún miramiento y respeto por parte de las autoridades que tanto se ufanan del respeto al Día de Muertos y sus exposiciones de catrinas, también es raro el vecino que quiera manifestarse por temor a represalias sobre todo del área de comercio.
Lo que sí es muy claro es que los responsables de la obra tenían la obligación de consultar planos o documentos del siglo pasado, para evitar que sus trabajadores sufrieran percance como hace unos días con un línea eléctrica subterránea y no solo eso, algunos vecinos ya hacen apuestas sobre la demora y duración del trabajo en la esquina de Virgilio Uribe, lugar que atraviesa un ramal del Tenoya, que fue entubado desde 1938 y que de acuerdo con los vecinos nunca ha dado problemas porque está muy bien hecho.
Gracias al Archivo General del Estado (AGE) se consiguió un mapa elaborado en 1895 y que incluyo en esta investigación de manera didáctica y como aportación cultural, por si alguien conoce al contratista de la obra y lo quiere ayudar.




