Ixtaczoquitlán, Ver.- A pesar del cansancio, la esperanza y la fe mueve a los 533 integrantes de la Caravana Migrante para llegar hasta la frontera de Piedras Negras, en Coahuila, con el ánimo de tener una vida mejor.
Los migrantes de ocho países que siguen la búsqueda del tan anhelado sueño americano, coinciden haber salido de sus países desde hace 57 días a causa de la brutal inseguridad, la represión de los gobiernos y la pobreza al no haber trabajo.
Aseguran huir de las pandillas, de las diferentes bandas delincuenciales y del gobierno represor, por ello iniciaron esta travesía desde el 30 de octubre en la frontera de Tapachula, Chiapas, con Quetzaltenango, Guatemala.
Las inclemencias climatológicas del tiempo ya han causado estragos en su salud de los migrantes al padecer de enfermedades en las vías respiratorias y gastrointestinales, principalmente, pero aun así siguen firmes en su determinación de llegar hasta la frontera con los Estados Unidos.
Dejaron en claro que en la mayoría de los países de Centroamérica el problema son los propios gobiernos que los obligan a emigrar, al no haber trabajo.
Paulo Ballesteros Flores, coordinador de la Caravana Migrante, a nombre de sus connacionales y compañeros de los otros países como Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Cuba y Venezuela, pidió al gobierno de México mayor sensibilidad y humanidad en el trato que les brindan, ya que es inhumano que el Instituto Nacional de Migración (INM) no les permita abordar un autobús solventado por ellos mismos.
“Queremos poder abordar un autobús o algún medio de transporte, que nos autorice Migración para llegar a la frontera norte, pero no han querido, lo único que ellos quieren es ver gastar físicamente a niños y mujeres y es absurdo que nos digan tienen libre tránsito, pero nos hagan caminar 57 días consecutivos bajo el sol, agua, frío, lluvia, tempestades, es algo ilógico ver sufrir a tantos niños y mujeres y no poder hacer nada, cuando ellos tienen la potestad para que podamos transitar por la República Mexicana”.
Tengo una familia bien pobre; busco salir de ahí
En esta Caravana Migrante, también viaja una familia que busca ayudar a sus seres queridos que viven en la extrema pobreza, además de que tienen a su madre enferma.
José Melvin Martínez, su esposa y su hija, caminan desde el 30 de octubre en la búsqueda de tener una vida con comodidad en donde el hambre no sea una opción.
“Quiero poder ayudar a mi familia, tengo una familia bien pobre y le pido a Dios llegar a donde tenemos que llegar para poder ayudar a mi madre, que la tengo enferma”.
Otro migrante, identificado como Amílcar Alemán, dijo que es imposible conseguir empleo en su país, Honduras, porque solamente trabajan uno o dos días y el dinero no alcanza, dado que la presidenta de Honduras decidió que los campesinos tomaran las 58 empresas, dando como resultado un despido del 80 por ciento del personal.
“En Honduras está difícil la situación, el empleo allá no se consigue, huyeron muchos grupos campesinos por allá de donde venimos porque tomaron las tierras, las empresas y luego las empresas despidieron al 80 por ciento del personal, esperamos un tiempo para ver si se recuperaban las tierras, pero luego pasaron seis meses, un año y más de un año y medio y los campesinos aún seguían en las empresas, entonces ya no podíamos seguir, conseguíamos trabajo un día o dos”.
Pernoctan en Cuautlapan
Después de casi dos horas de diálogo de las autoridades policiales y de Protección Civil Estatal que escoltan la Caravana Migrante con el ayuntamiento de Ixtaczoquitlán, se les autorizó quedarse en el parque del ejido Cuautlapan, junto al Ingenio El Carmen para descansar y pasar la noche.
Los migrantes aseguran que retomarán su caminata este jueves hasta llegar a Orizaba o algún otro municipio de la región de las Altas Montañas que les permita pernoctar en un espacio y posteriormente continuar con su camino.
Cabe señalar que la caravana está conformada por 128 niños, 220 madres y 185 hombres, quienes este día salieron de la ciudad de Córdoba y pernoctan en Ixtaczoquitlán.
Rescatan a dos niños abandonados en Medellín
Habitantes del circuito Urano, en el fraccionamiento Lagos de Puente Moreno del municipio de Medellín de Bravo, están sorprendidos luego de que la noche del martes dos niños de tres y cuatro años fueran rescatados tras ser abandonados.
Los menores utilizaban la ventana de la vivienda, en donde su madre y su padrastro los dejaban encerrados, para llamar a los vecinos que pasaban caminando por la zona y pedirles ayuda.
Durante el día les daban agua, yogures, sándwiches y comida para que estuvieran alimentados.
Sin embargo, para la noche del martes, el hermano mayor, decidió utilizar una parrilla eléctrica, para intentar cocinar –de acuerdo con los vecinos– un gato que era su mascota, porque tenían mucha hambre.
“El niño más grandecito decía que le iba a guisar el gato a su hermano porque tenían hambre”, explicó una de las vecinas.
Una bolsa de plástico comenzó a quemarse en su intento, entonces el humo alertó a los vecinos quienes llamaron a la Policía y a los cuerpos de emergencia.
Para cuando llegaron, después de tener los trámites necesarios por parte de la Procuraduría de Protección al Menor, la Familia y el Indígena, los policías comenzaron a retirar una ventana –con herramientas prestadas por un vecino– para poder sacar a los niños de la casa.
En el interior, solo había una sábana delgada tirada en el suelo, con un par de cojines, los niños dijeron que ahí dormían.
También, las autoridades confirmaron haber encontrado el cadáver de un gato, que aparentemente tenía varios días en estado de descomposición.
Los menores tenían huellas de maltrato físico, cuando se les hizo una exhaustiva revisión por personal del DIF, notaron que el mayor tenía diversos moretones, sobre todo en los brazos, aparentemente por golpes.
Fueron puestos a disposición del DIF de Medellín de Bravo.
La Procuraduría de la Defensa del Menor interpuso una denuncia contra quien resulte responsable por la omisión de cuidados.
La madre de los menores y el padrastro se encuentran plenamente identificados por las autoridades, que ya iniciaron un proceso legal.
Mientras, los ciudadanos de la zona consideran que los niños, podrían incluso no ser sus hijos realmente, creen que se trata de alguna banda, pues dijeron haber visto a una mujer, como de 60 años, identificarse como abuela de los niños, que solo los sacó a dar una vuelta alrededor de la casa, y los volvió a encerrar.
Los vecinos exigieron a las autoridades que se aplique todo el peso de la ley en el caso de estos menores.
De acuerdo con la autoridad municipal, los niños tenían encerrados desde el 24 de diciembre, sin que tuvieran supervisión de sus padres.






