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El mismo guión, distintas fuentes

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La presidenta Claudia Sheinbaum lo dijo con precisión: las campañas en redes sociales contra la Cuarta Transformación vienen de fuera, coordinadas con los conservadores de adentro, financiadas por quienes no toleran que existan gobiernos en el mundo dispuestos a defender a su pueblo. Es la descripción de una infraestructura documentada.

En la cúspide de esa infraestructura opera Atlas Network, fundación internacional creada en 1981 por el británico Antony Fisher, articulada alrededor de más de 500 think tanks de derecha distribuidos por todo el mundo y financiada por corporaciones como Shell, ExxonMobil, Pfizer y Philip Morris. Su modelo no es ideológico en sentido abstracto: tiene intereses específicos en los países donde opera. En España actúa a través de la FAES de José María Aznar —cuna intelectual de Vox, Ciudadanos y la ultraderecha ibérica— y en México tiene como socios documentados a figuras mediáticas que reciben sus premios y difunden sus narrativas. La misma red está vinculada al golpe contra Evo Morales en Bolivia, al lawfare contra Lula en Brasil y contra Cristina Fernández en Argentina, y a la desestabilización del gobierno de Pedro Castillo en Perú.

Los argumentos que distribuye son sorprendentemente homogéneos. El primero y más potente: vincular al gobierno progresista con el crimen organizado, sin prueba, por repetición. Lo usaron contra AMLO, contra Sheinbaum, contra Petro en Colombia. El segundo: presentar cualquier reforma estructural como destrucción de la democracia, llamar regresión a lo que es corrección. El tercero: advertir ruina económica ante cada política redistributiva —aumentar el salario mínimo, regular la energía, ampliar el gasto social— ignorando sistemáticamente los resultados reales. El cuarto: denunciar complicidad con dictaduras ante cualquier postura de no intervención o solidaridad regional. El mismo guión, el mismo orden, distintos países.

En México, la cadena de transmisión es conocida. Al menos tres expresidentes han coordinado estrategias ante el gobierno de Estados Unidos para golpear a Morena. El dirigente del PRI contrató una empresa de lobbying en Miami para difundir información negativa en medios y círculos políticos estadounidenses. Magistrados federales contrataron despachos en Nueva York para promover un veto internacional a la Reforma Judicial. Empresarios del noreste invierten en cabildeo en Washington para señalar a funcionarios de Morena ante autoridades extranjeras. Todo esto mientras la oposición local repite en sus micrófonos y redes los argumentos fabricados arriba.

La operación digital es la correa de transmisión. Se crea un hashtag, se instala como tendencia artificial mediante bots coordinados, se amplifica con cuentas de mayor alcance y los medios convencionales lo recogen como expresión espontánea de la opinión pública. Atlas Network posicionó así los hashtags que ligaban a AMLO y a Sheinbaum con el narco durante la campaña electoral de 2024. Nada de esto es barato ni improvisado: es una estrategia de muchos millones de dólares para hacer ingobernable o ilegítimo a cualquier gobierno que priorice el bienestar colectivo sobre la rentabilidad privada.

La homogeneidad de los argumentos no da para suponer coincidencia ideológica. Al contrario , es manufactura centralizada con distribución local. Quien la paga sabe exactamente lo que compra.

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