Orizaba, Ver.- Helkyn Enríquez Báez, vocero de la Diócesis de Orizaba, manifestó que hace falta tener la cultura de la prevención de la violencia para ir combatiendo este tipo de “dramáticas realidades”.
Al respecto, mencionó que la organización Kalli Luz Marina es una institución que no solamente acompaña a nivel cristiano a quienes padecen estos actos –como lo hace la hermana María de la Rica, que es quien asesora este instituto y lo coordina– sino también dando asistencia psicológica y asesoría legal.
Añadió, al referirse a la violencia de género, que a todos constan “las dificultades que encuentran al denunciar este tipo de realidades, son ellas las que conocen el sufrimiento de las mujeres y que se hace a veces más grande el calvario, cuando hay dilación en la procuración de justicia; son ellas a quienes consta todas las penurias que a veces tienen que pasar sea por la experiencia vivida luego en el proceso jurídico legal que presenta por demanda o por denuncia según el caso”.
El sacerdote mencionó que se espera que las instituciones pudieran verdaderamente ayudar a combatir la violencia con una buena procuración de justicia y planteó que también debería de haber la cultura de prevención de violencia, de una educación diferente, aunque “de modo urgente sí se necesita que haya una atención de parte de las instituciones de procuración de justicia a estas realidades”.
“Son en los distintos sectores los que están sufriendo la violencia, no es exclusivo de un solo sector. Todavía hay familias, personas que (la padecen). Hay (quienes) siguen esperando encontrar a sus familiares, a sus seres queridos. Entonces eso manifiesta que todavía hay mucho por hacer para procurar la seguridad y la paz de los veracruzanos y también para dar respuesta a quienes demandan justicia”.
Para finalizar, insistió en que la violencia es generalizada y aunque se quiera negar afecta a todos: niños, jóvenes, adultos y a distintos sectores.
“Ustedes los reporteros han sufrido también (agresiones). La inseguridad crea inquietud. Muchos no se sienten con la tranquilidad de caminar por las calles, especialmente a ciertas horas y en ciertos lugares, lo cual significa que Veracruz no está en paz y que todavía hay mucho que hacer para que podamos vivir en una sociedad, en pueblos, en comunidades, donde todos estemos seguros”, concluyó.
