Orizaba, Ver.- El tráfico ilegal de fauna silvestre mantiene una operación activa en diversas regiones del país, con miles de ejemplares asegurados cada año y presencia en estados como Veracruz, Estado de México, Ciudad de México y Chiapas; ante este panorama, la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) de Orizaba reforzó el llamado a frenar esta práctica que sigue afectando gravemente a la biodiversidad.
De acuerdo con datos recientes de autoridades ambientales, durante 2025 fueron rescatados cerca de 3 mil animales vinculados a este delito, entre aves, reptiles y mamíferos. Las acciones de decomiso se lograron en domicilios, mercados, carreteras, aeropuertos y sistemas de paquetería, lo que refleja la amplitud de las redes de tráfico que operan tanto a nivel local como internacional.
En este contexto y en el caso concreto de Orizaba, la coordinadora de la UMA, Brenda Abaroa Ortiz, advirtió que gran parte de los ejemplares que llegan a la reserva provienen precisamente de acciones de recuperación, luego de haber sido víctimas de extracción ilegal, maltrato o comercialización clandestina.
Explicó que esta problemática no sólo se concentra en una zona específica, sino que tiene focos importantes en el sur sureste del país, donde existe alta biodiversidad y extracción de especies, así como en el centro, donde se ubican los principales puntos de venta. También señaló que en el norte y occidente se han identificado rutas de tráfico vinculadas a redes delictivas.
Abaroa Ortiz subrayó que, debido a los antecedentes de estos animales, muchos no pueden regresar a su entorno natural. Algunos fueron domesticados, otros sufren secuelas físicas o pertenecen a especies exóticas que no corresponden al ecosistema local, lo que obliga a mantenerlos en resguardo permanente.
Actualmente, la UMA de Orizaba alberga más de 900 ejemplares de distintas especies, entre reptiles, aves y mamíferos, incluidos animales nocturnos como felinos, aves rapaces e hipopótamos. Esta diversidad implica una atención especializada y la adaptación de espacios conforme a sus necesidades.
Las instalaciones están diseñadas considerando factores como iluminación, temperatura, humedad y áreas de resguardo, con el propósito de ofrecer condiciones lo más cercanas posibles a su hábitat natural y reducir el estrés del cautiverio.
En materia de alimentación, cada especie recibe una dieta específica de acuerdo con su clasificación –carnívora, omnívora o herbívora–, lo que permite cubrir sus requerimientos nutricionales y prevenir enfermedades asociadas a la mala alimentación.
Además, se aplican programas de enriquecimiento ambiental que estimulan las conductas naturales de los animales, fomentando su actividad física y mental mediante dinámicas diseñadas especialmente para cada especie.
Otro de los avances en el manejo es la implementación de protocolos de condicionamiento operante, los cuales permiten que los ejemplares colaboren voluntariamente en revisiones médicas, facilitando el monitoreo de su estado de salud sin causarles estrés.
La reserva también atiende a animales geriátricos, algunos con más de una década en el lugar. Ejemplares como jaguares de hasta 20 años, monos y osos que superan las dos décadas, así como dromedarios que alcanzan los 40 años, reciben cuidados especiales acordes con su edad y condición física.
Finalmente, la coordinadora reiteró que combatir el tráfico ilegal de especies comienza con la conciencia ciudadana, al evitar la compra de fauna silvestre, pues cada adquisición alimenta una cadena de explotación que pone en riesgo la vida de los animales y el equilibrio ambiental.
El dirigente de los burócratas municipales pidió al edil xalapeño poner “mano dura” y ver la manera en que a esas personas que incurren en acciones irregulares se les sancione
