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Académico de la UV responde a reportaje sobre posgrados

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En ejercicio del derecho de réplica, de acuerdo con el artículo 6 de la Constitución federal y que, conforme al artículo 5 de la Ley que lo reglamenta, otorga la facultad a toda persona a responder a la publicación de toda información periodística falsa o inexacta que le cause un agravio en su honor, imagen, reputación o vida privada, por lo anterior solicito la publicación de esta réplica en su medio de comunicación impreso y electrónico, así como su publicidad en sus redes sociales de La Jornada Veracruz, en el mismo espacio (nota principal con fecha 11 de julio de 2025) en el que se publicó con el título “Programas de posgrado de la Universidad Veracruzana incumplen criterios del Conahcyt” de la autoría de Édgar Escamilla, a la que respondo.

Xalapa, Ver. 15 de julio de 2025

La campaña contra el posgrado en la Universidad Veracruzana

Como parte de las acciones de descrédito de un pequeño grupo de universitarios con añadidos de egresados, jubilados y bastantes ex, durante la última semana han aparecido en el periódico La Jornada Veracruz sendos artículos sobre una presunta crisis del posgrado en UV. La información se tambalea al sostenerse en datos sesgados y falsos. Aquí presentaré la información fiable de lo que verdaderamente acontece en esa materia.

En primer lugar, habría que decir que nunca en su historia nuestra institución había recibido tantas becas como ahora. En 2021 recibía 1,804 becas que se distribuían entre 77 programas. Ahora recibimos 2,297 para 122 programas, una diferencia de casi 500 becas y 45 programas adicionales, algunos de los cuales no había recibido beca alguna desde su creación.

En segundo lugar, en la UV existen en este momento 165 programas activos como consecuencia de una política programada para incrementar y diversificar la oferta. Contamos con más oferta que todas las demás universidades del sur-sureste del país, juntas.

Como se puede ver, hay 43 programas que no están en el SNP, 13 de nueva creación están en lista de espera porque en lo que va del presente año no ha aparecido la convocatoria para el ingreso al SNP. La Secihti ha informado que eso ocurrirá hasta 2026 debido a que el presupuesto disponible no permite incorporar más becarios al sistema. Otros 7 programas aplicaron pero no les han comunicado si resultaron elegibles. Unos pocos de esos 43 ni siquiera están adscritos al SNP debido a que su plantilla de académicos es insuficiente para su programación y para poder completarla necesitan contar con los recursos para contratar a algunos por servicios profesionales; razón por la que no pueden disminuir sus cuotas, que es uno de los requisitos para pertenecer al SNP.

De los 27 programas a los que aluden los artículos de La Jornada, 17 de ellos sí cumplen los criterios y ya hemos solicitado la reconsideración de la Secihti; 4 más convocarán hasta 2026 y 6 no son accesibles a becas por no cumplir algunos de los criterios. De estos 6, un par de ellos podrían reincorporarse debido a que salieron del sistema por descuidos de sus coordinaciones de programa que no actualizaron la plataforma a tiempo, ya sea por cuotas o número de tutorados por docente. Los coordinadores de programa reciben una clave personal del Secihti para poder tener acceso a la plataforma. Sin esa clave nadie más puede hacerlo. Aunque los programas ya han corregido sus datos, el problema es que la supervisión de la SECIHTI para verificar el cumplimiento es cada vez más infrecuente.

En el concierto nacional, el estado de Veracruz ha resultado favorecido en las convocatorias al poder participar no sólo en la convocatoria de becas nacionales sino también en las convocatorias de salud, artes y de entidad federativa rezagada, que no exigen el cumplimiento de varios de los criterios establecidos, porque de otra forma los programas de esas áreas académicas no serían susceptibles de recibir becas. Hemos aprovechado y lo seguiremos haciendo mientras continúen publicándose esas convocatorias en beneficio de nuestra institución.

La mala leche del autor de los artículos de La Jornada señala que nuestro pobre desempeño revela “una grave falta de liderazgo y de alineación del posgrado universitario con los sistemas nacionales de evaluación”. Para su información no existe un sistema nacional de evaluación desde que se suprimió el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) en julio de 2021. Durante los dos últimos años la SEP y el entonces Conahcyt estableció que fueran las propias instituciones las que vigilaran el cumplimiento de los criterios de excelencia. Eso hemos hecho y la UV fue puesta como ejemplo de ello por parte del Conahcyt.

A pesar de las crecientes restricciones para tener acceso a becas, la Unidad de Estudios de Posgrado ha hecho gestiones para apoyar a aquellos programas que han tenido déficit, la mayoría de las veces porque no se han ajustado al histórico de becas recibidas, que es el criterio que aplica la Secihti para asignar becas a cada programa. No lo hemos logrado en todos los casos últimamente porque están cada vez más estrictos, pero hace un par de semanas logramos una pequeña ampliación de once becas que benefició a 5 programas, entre ellas al Doctorado en Investigaciones Cerebrales que se había excedido en su matrícula del 2025-1.

Nos solidarizamos con los programas y, sobre todo, con los estudiantes. La política de la SEP nos ha exigido a las instituciones de educación superior que incrementáramos la matrícula y eso hicimos. Las entidades académicas y las coordinaciones de estudios de posgrado saben que promovimos esa política. Les sugerimos que difundieran por distintos medios su programa, que acudieran a las licenciaturas para dar a conocerlo; hemos participado en todas las ferias de posgrado a nuestro alcance; les propusimos elaborar flyers para tal propósito en programas sociales; que mantuvieran actualizada la página del programa; etcétera. Ahora con el problema presupuestal de la Secihti hemos tenido que meter freno, habida cuenta que en un estado como el nuestro poder recibir una beca es conditio sine qua non para poder estudiar un posgrado para la mayoría de los aspirantes.

También hemos gestionado, sobre todo cuando se hizo la clasificación de programas de investigación y profesionalizantes, así como del listado de programas seleccionados por la Junta de Gobierno de Conahcyt como prioridades nacionales, que varios de nuestros programas pasaran de profesionalizantes a investigación y que fueran incorporados en el listado de prioritarios para ser elegibles a becas como, por ejemplo, fueron los casos de Ecología Tropical y Ciencias Alimentarias, respectivamente. Los programas que habían sido afectados por esas decisiones lo saben. No difundimos los resultados de nuestras gestiones porque no estamos para pregonar los logros, sabiendo que hay programas que no están siendo favorecidos.

A lo que sí estamos siendo obligados es a desmentir los infundios de algunas personas que bajo la creencia del “calumnia que algo queda”, emiten sus campañas maliciosas para engañar a quienes no están bien informados y actúan de buena fe. A esos pocos que se asumen como mayoría generalizada en sus delirantes obsesiones más les convendría acudir a San Judas Tadeo, el de las causas imposibles, para desacreditar a un área de la UV que ha tenido, pese a todo, un crecimiento de 27 por ciento en la actual administración.

Dr. Édgar J. González Gaudiano

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