Orizaba, Ver.– Integrantes del colectivo Defensores de la Laguna del Chirimoyo, encabezados por el activista Vicente Vera, rechazaron de manera categórica la versión oficial de que los trabajos con maquinaria pesada en el vaso regulador tengan como objetivo prevenir inundaciones en Orizaba, calificando dicha postura como “infundada” y advirtiendo sobre un presunto ecocidio en la zona.
En el segundo día de inconformidades contra el ayuntamiento de Orizaba, los ambientalistas aseguraron contar con registros técnicos propios que contradicen los datos presentados por las autoridades municipales.
“El nivel máximo histórico del agua ha alcanzado 1.30 metros, no más de dos metros como se expuso en las presentaciones oficiales para justificar estas obras. Además, el manejo de las compuertas ha sido inadecuado y eso influye directamente en los niveles, no la falta de dragado”, afirmó Vera.
El conflicto se intensificó el pasado lunes cuando cinco miembros del colectivo acudieron al palacio municipal para solicitar una reunión con el cabildo.
De acuerdo con su testimonio, no fueron recibidos por autoridades, sino contenidos por elementos de seguridad pública.
Posteriormente, al intentar ingresar al área intervenida para supervisar los trabajos, denunciaron haber sido rodeados por patrullas y granaderos. Durante el operativo, una joven integrante del colectivo fue detenida.
Según los denunciantes, la aprehensión ocurrió sin que se les informara la causa legal del arresto y familiares de la joven fueron amenazados con ser detenidos si intervenían.
La liberación se dio horas después, presuntamente gracias a la gestión de una integrante del cabildo.
Los defensores de la laguna sostienen que no han tenido respaldo ni de la administración municipal anterior ni de la actual.
Aunque se argumenta un cambio de gobierno, criticaron que varios funcionarios permanecen en sus cargos y que el exalcalde Juan Manuel Díez continúa como asesor del presidente municipal Hugo Chahín, lo que mantiene una misma postura frente al conflicto.
“Nosotros llegamos buscando diálogo, pero ya están actuando sin tomar en cuenta el impacto ambiental. No hay personal del Departamento de Ecología supervisando estos trabajos”, lamentó Vicente Vera.
Ante la falta de acceso al área y la ausencia de respuesta institucional, el colectivo anunció que prepara la documentación necesaria para proceder legalmente contra el ayuntamiento, exigiendo la suspensión definitiva de las obras y la instalación de una mesa de diálogo con presencia de autoridades ambientales federales y especialistas independientes.
Los ambientalistas sostuvieron que la intervención con maquinaria pesada representa un daño severo e irreversible al ecosistema de la Laguna del Chirimoyo.
Aseguraron tener documentadas más de 176 especies en la zona, con evidencia fotográfica que respalda la riqueza biológica del lugar.
Entre los hallazgos más relevantes señalaron la presencia de anfibios, reptiles, peces y crustáceos, incluyendo especies sujetas a protección conforme a la Norma Oficial Mexicana 059.
En el área donde actualmente opera la maquinaria, denunciaron haber identificado el nido de una comadreja, considerada un indicador de salud ambiental.
Asimismo, destacaron el reciente avistamiento de la llamada “rana grillo”, una especie de tamaño reducido que no se observaba en el sitio desde 2012 y que reapareció en diciembre pasado.
“La entrada de maquinaria pesada contamina el agua y destruye áreas de anidación. Nosotros realizamos mantenimiento manual tres veces por semana para conservar un espejo de agua funcional para la fauna. Esto es un ecocidio”, concluyó el activista.






