El CRIVER abrió sus puertas el 17 de noviembre de 2004, cuando un grupo de empresarios veracruzanos decidió unirse para conformar esta asociación civil con el propósito de brindar atención médica y terapéutica a niños y jóvenes con discapacidad. Equipado con tecnología de punta y personal altamente capacitado, actualmente atiende a más de 15,000 pacientes con problemas motrices, neurológicos, visuales, auditivos, conductuales y musculares, y está reconocido como uno de los mejores centros de rehabilitación del país.
Durante la jornada, Pieri encabezó una actividad de pintura colectiva, diseñada para estimular la creatividad y apoyar el desarrollo integral de los pequeños. Estas dinámicas no solo despiertan la imaginación, sino que también aportan beneficios importantes para su rehabilitación, entre ellos:
● Fortalecer la motricidad fina y la coordinación ojo–mano.
● Brindar un canal de expresión emocional, reduciendo ansiedad y estrés.
● Fomentar la convivencia, el compañerismo y la inclusión.
● Estimular los sentidos mediante colores, texturas y movimientos.
“Mi compromiso como artista va más allá del taller. Creo que el arte tiene el poder de transformar vidas, y compartirlo con los niños del CRIVER es una experiencia que siempre me llena de energía”, expresó el artista.
Además de las actividades artísticas, Fernando Sampieri entregó un donativo personal de $300,000 MXN, reafirmando su apoyo a la labor que realiza esta institución en beneficio de cientos de familias.
Como reflexión final, el artista dejó un mensaje inspirador:
“Cada uno de nosotros puede sembrar algo distinto en el corazón de cada niño o niña. Puede ser un talento compartido, una palabra de aliento o un espacio de creatividad. Todo gesto, por pequeño que parezca, transforma.”






