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Padre Patria

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24 de enero de 2025.

Soy Padre Patria, una figura de acción que encuentras en cualquier supermercado o basurero, creado por el consumismo y el patriotismo racial. Soy hijo ilegítimo de un país que se construyó en tierras ajenas y lejanas, pero hijo fiel del monstruo imperialista. Mi misión es salvar este país, con  capa y escudo, recuperar la cultura bélica, consumista, racista, invasora, saqueadora y oportunista. Tengo la misión de volver a desplazar a quienes ya había hecho migrar de sus países origen, puesto que ya obtuve sus mejores años de trabajo a mi merced y a quienes conduje hacia mi llevando mis oscuras prácticas libertarias a sus tierras.

 Con los colores de la bandera me haré un traje y seré aplaudido por fascistas y capitalistas. Como un padre dispuesto hacer todo por sus hijos, me entregaré a la causa nuevamente. Construiré un nuevo porvenir en este lugar que siempre ha estado condenado; un mejor futuro, y aunque estemos en decadencia, no daremos marcha atrás.

            La convicción será la misma que mis antecesores: lucrar con lo ajeno, acabar con la paz y mantener bajo amenazas a quienes no piensan como nosotros los americanos, maldecir y hacer que siga escurriendo la sangre de las venas de América Latina; mantenerlas abiertas, siempre abiertas, que nunca deje de correr la sangre; los nombraremos terroristas, los armaremos y desarmaremos a nuestro antojo; intentarán usar nuestras armas en contra de nosotros, quienes no hacemos más que llevar paz y soberanía; bloquearemos todo derecho humano a una vida digna con salud, educación, de consumo consciente; les daremos menos que lo mínimo para subsistir y al final de cuentas, como de película, diré que soy un pobre héroe que intenta luchar contra el mal, el mismo que creamos desde aquí arriba para tener un buen pretexto.  Porque sin conflicto, ¿Quién soy yo? Si acaso un país que sobrevive y se alimenta de droga y violencia; un desquiciado a quien nadie tomaría en cuenta. Por eso, hoy con el poder que me confiero, bautizaré los mares, saquearé los bienes ajenos, violentaré la soberanía de quien sea y de quien caiga; ultrajando, me haré camino para ser el gigante que un día fui; reconstruiré a esta tierra como la promesa de libertad.

 Yo, Padre Patria, no soy más que un loco juguete consumido por un país sin humanidad, ni cultura, ni raíz. Soy la representación de las ideas supremacistas y le doy cara y nombre a una ideología genocida. Soy  eso, un muñeco  desechable como mi país, de edición limitada a cuatro años. Espero salir limpio de la batalla, pero debo confesar que me aterra el solo pensar en que la resistencia de los pueblos se haga cada día más grande, tanto, que un día descubran que las sequías de sus lagos son saqueos, y su desplazamiento, un intento de acabarlos; qué miedo me da pensar que un día ya nadie crea en mi, este pobre héroe que sobrevive del miedo que impone desde hace generaciones. Por favor, permanezcan ciegos y aterrados, quiero seguir siendo el que soy.

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