Orizaba, Ver.- El incremento al salario mínimo tendrá importantes repercusiones fiscales, especialmente para los micros y medianos empresarios, así como para los trabajadores, consideró Fernando Mejía Cruz, analista financiero.
Sostuvo que las micros y medianas empresas serán las más afectadas, ya que tendrán que enfrentar aumento en las cuotas obrero-patronales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que implicará una mayor carga financiera para un sector afectado por la inflación, competencia y acceso limitado al crédito.
“A partir del año, todos los patrones deberán ajustar sus presupuestos para cubrir el incremento salarial y mayores tasas impositivas. Este escenario representa una presión económica que podría comprometer la estabilidad de muchos negocios pequeños, los cuales son pilares fundamentales del empleo en el país”, expuso.
Otro aspecto que destacó Mejía Cruz es el impacto en los trabajadores pues a pesar de ganar un poco más con el aumento salarial muchos tendrán que pagar más impuestos, especialmente el Impuesto Sobre la Renta (ISR), aunque explicó que esto se debe a que no se han actualizado las tablas de este impuesto, lo que hace que incluso quienes perciben el salario mínimo estén obligados a cubrirlo.
“Actualmente, 60 por ciento de los contribuyentes en México son asalariados, y el incremento salarial elevará el monto que estos aportan al SAT. Se estima que, por cada trabajador, el salario real está generando al SAT alrededor de 750 pesos mensuales. Esta medida, aunque beneficia parcialmente al trabajador, está diseñada para ser un mecanismo recaudatorio muy efectivo para el gobierno”, explicó Mejía Cruz.
–¿Un círculo virtuoso o una ilusión?
–En teoría, el aumento salarial debería desencadenar un círculo virtuoso: mayores ingresos para trabajadores llevan a un aumento del consumo, lo que fortalece la economía al generar riqueza y promover la circulación del dinero.
Sin embargo, Mejía Cruz argumenta que en la práctica esto no sucede debido a las diferencias en la percepción entre trabajadores, empresarios y el gobierno.
“El consumo debería ser el motor principal de la economía, pero cuando los incrementos salariales vienen acompañados de mayores impuestos y costos operativos para las empresas, el resultado puede ser contrario al esperado. En lugar de fortalecer la economía, se generan tensiones que afectan tanto a la clase trabajadora como a la empresarial”, aseguró.
Según el analista, la narrativa oficial presenta el incremento salarial como un logro económico y social, pero no refleja las verdaderas consecuencias. “En realidad, esta medida no es tanto un beneficio para los trabajadores como una estrategia recaudatoria del gobierno”, puntualizó.
El impacto negativo se verá principalmente en los negocios más pequeños, que tendrían dificultades para absorber los costos adicionales, y en los trabajadores, que recibirán menos dinero neto a causa del incremento en el ISR.
Con estos cambios, el año se perfila como un reto tanto para empresarios como para trabajadores. La necesidad de cumplir con las obligaciones fiscales podría frenar la capacidad de las empresas para invertir en crecimiento o incluso para mantenerse operativas. Por otro lado, los trabajadores podrían percibir que sus aumentos salariales son insuficientes para cubrir el incremento en el costo de la vida, especialmente si se considera el impacto del ISR.
Fernando Mejía Cruz exhortó a hacer un análisis más profundo sobre las implicaciones reales de estas políticas. “Es crucial que el gobierno revise las tablas del ISR y considere medidas que realmente apoyen tanto a los trabajadores como a las empresas, en lugar de enfocarse únicamente en la recaudación fiscal. Sólo así se podrá construir una economía más equitativa y sostenible en el largo plazo”, finalizó.






