miércoles, mayo 25, 2022
Anúnciate aquíGoogle search engine
- Advertisement -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

100 años de Luis Echeverría

Lorenzo León Diez

El martes 17 de enero el ex presidente Luis Echeverría Álvarez cumplió 100 años. Realmente es un acontecimiento. ¿Qué tanto habrá en la memoria de este hombre histórico aún vivo? ¿Habrá alguna memoria póstuma?

Ese periódo presidencial es parte de mi vida (1970-1976) pues yo cubrí varias suplencias de la fuente de presidencia para el periódico El Universal cuando el coordinador de comunicación social era el famoso Mauro Jiménez Lazcano, que estuvo en zoom, con todos los vivos que pertenecieron a ese gobierno, en la conferencia que le organizaron de homenaje.

Entre ellos Silvia Hernández, una sobreviviente doble, no sólo por su edad sino porque salió viva corriendo de un avión que se estrelló en el aeropuerto internacional. Fue noticia sensacional, se salvó y tuvo quemaduras de tercer grado en todo el cuerpo, ella era la funcionaria mayor de la política hacia la juventud del presidente.

También estuve en el auditorio de CU cuando le dieron una pedrada al presidente y le abrieron la cabeza. Fue de locura. Era increíble la audacia de Echeverría. El Estado Mayor estaba desesperado. Hicieron explotar un petardo en la puerta para dispersar a todos los estudiantes que empezaron a llegar al auditorio, lo iban a cercar…el Estado Mayor sacó al presidente entre una lluvia de insultos y piedras…

Yo cubrí la nota. La debo tener y prometo publicarla en estas páginas.

Los reporteros que cubríamos la fuente sufríamos mucho. Este presidente mantenía reuniones y reuniones con muchísimos grupos, tanto de las oficinas del gobierno como con campesinos y obreros de toda laya, eran horas, cinco, siete, hasta diez horas. Y la gente hablaba y hablaba y el presidente escuchaba y escuchaba, comiendo todos sin interrumpir la reunión, tomando refrescos y agua…y nosotros ¡Dios! ¿Qué sucedió aquí? ¿Cuál es la nota?… Entonces llegaba el viejo Loubet amigo del Lazcano y el presidente, y de todos nosotros, la fuente, pues era alto periodista de Excelsior, y empezábamos a tomar nota cuando decía: Pues yo veo que lo que sucedió aquí fue esto y lo otro. Por fin, un orden y una orden.

Una vez asistí a una reunión increíble en palacio nacional, pero no como periodista. Esa vez fue cuando conocí a Sergio Modragón, el poeta del Corno Emplumado, que actualmente tiene 84 años y está trabajando en cien poemas inéditos. El era parte de una organización de jóvenes que trabajan en la sierra mixe de Oaxaca, organizando a los campesinos para la venta de sus cosechas al Inmecafe. Eran quizá hasta 300 indígenas los que vinieron a palacio, y el olor a pueblo era tan real. Había guardias paseando entre nosotros y mirándonos a los ojos, deteniéndose lógicamente en los míos y los de Mondragón.

Les ordenaron a los campesinos dejar amontonadas sus bolsas y morrales en una esquina, no debían tener nada en las manos ni colgado. Se hizo un montón espectacular…y por el frente llegó el presidente y pidió…¡Dios! Que todos se acercaran a él, o sea, no se dirigió a ellos en un pódium, ni siquiera sobre una silla…y todos lo rodearon y ¿qué les dijo? Vaya usted a saber, no pudimos escucharlo.

Todo esto fue hace más de cincuenta años. ¡Ay! ¿No seré yo un emisario del pasado?