miércoles, mayo 18, 2022
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El Jefe de la Banda

La Faena


Aunque todos los hechos delictivos cualesquiera que sean dañan a la sociedad y no hay uno sólo que sea permisible bajo ninguna circunstancia, los secuestros resultan los que mayor daño ocasionan pues afectan no sólo al entramado social sino que su impacto daña en lo más profundo el núcleo familiar. También son resultado de la migración de la delincuencia hacia otras “actividades” lucrativas cuando a los criminales se les complican sus negocios habituales…

Del mismo modo, no todos los secuestros son atribuibles a grupos delincuenciales; los hay que también son cometidos desde entornos cercanos a las víctimas y son los de más difícil resolución para los organismos oficiales encargados de su prevención…

Por ello, si hay alguna manera de medir la eficiencia en materia de seguridad de los gobiernos es precisamente la disminución del número de secuestros cometidos…

Claro está, siempre y cuando no existan complicidades desde las esferas oficiales como sucedía en los gobiernos de Javier Duarte y particularmente en el del bienio panista de Miguel Angel Yunes, cuando estos hechos alcanzaron niveles que ubicaron a Veracruz dentro de los primeros lugares en el nivel nacional…

De acuerdo con cifras oficiales
de la Fiscalía General del Estado, y comparadas con los informes de la organización Semáforo Delictivo, durante el 2021 se registraron tan solo 52 casos de secuestro en Veracruz, lo que representa una disminución del 82.55 por ciento en comparación con los ocurridos en 2019. Ese año resulta clave para entender el notable repunte de casos registrados en bienio 2016-2018 bajo la gestión de Yunes Linares, que arrancó con 132 casos; al año siguiente se elevó a 172 y en su último periodo sucedieron 175…

Si bien el repunte fue evidente en esos dos años del gobierno panista, durante el primer año de la gestión del morenista Cuitláhuac García (2019), los casos se dispararon un 70.29%, alcanzando los 298 secuestros…¿Qué es lo que pudo suceder?..

Hay un factor común que lo explica. En esos tres años, el Fiscal General, Jorge Winckler era el abogado para asuntos particulares de la familia Yunes, un zombi incondicional bajo cuya tutela el aparato judicial estatal actúo bajo consigna de dañar lo más posible a la administración entrante, a la que el bilioso exgobernador juró destroncar, loco de furia por la elección en la que su hijo perdiera la posibilidad de heredar el cargo, pues no sólo estaba en juego el proyecto dinástico sino que quedaría al descubierto la especialidad familiar: aprovecharse del erario para beneficio familiar…

Y es que el secuestro, aparte de su “valor “como actividad económicamente redituable es a la vez instrumento de control y presión social , lo que se pudo comprobar durante ese nefasto 2019 cuando el prófugo Winckler permitió, toleró o participó en una evidente estrategia para desprestigiar y desacreditar a la incipiente gestión morenista, que al mismo tiempo enfrentaba una severa crisis económica debido a los compromisos incumplidos de la administración panista y al gigantesco peso de la deuda pública heredada que a la fecha sigue pesando en el futuro del estado…

Ya sin la dañina influencia del yunismo en la FGE, con Winckler escondido y Yunes Linares esperando en cualquier momento que la justicia por fin lo alcance, con la llegada de Verónica Giadans a la Fiscalía, se muestra una tendencia a la baja durante los tres últimos años. Prueba de ello es que 2020 la suma fue de 122 secuestros, lo que significó 59.06 por ciento menos en comparación con el año inmediato anterior. Cifra que continuó reduciéndose notablemente pues en el 2021 se contabilizaron 53 secuestros y para el primer bimestre de este año, el acumulado de secuestros es de seis casos, tres en enero y tres más en febrero. De continuar esta tendencia, Veracruz terminaría con una cifra menor a la registrada en 2021…

Hay responsables en ambos sentidos: quienes propiciaron un ambiente fértil para hacer del secuestro una industria y quienes se han echado a cuestas el compromiso con la sociedad para erradicarlo…

Mientras, aquellos que favorecieron su florecimiento ahí andan: Winckler prófugo de la justicia y a salto de mata; Yunes, El Jefe, orondo, impune y cínico y echado para delante confiado en quien sabe qué.