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El show continúa. Yunes de perseguidor se dice perseguido

En la mira

Silverio Quevedo Fox


Fiel al estilo del clan, el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares ha salido a pretender desviar la atención durante el proceso en curso donde las autoridades judiciales requirieron a sus dos hijos por diversos delitos. La espera la hizo para planear su contraataque bajo dos variantes que no tienen nada del otro mundo ni se requiere ser un especialista en crisis de imagen o crisis política para entender sus intenciones someras de ir a denunciar:

  1. Hacerse las víctimas, es decir, victimizar a sus familiares, con la clásica advertencia de que se trata de una “agresión personal”. Y,
  2. Contradenunciar presuntos delitos para, según él, entretener a la justicia con los temas que considera deben atenderse, como es la no recuperación del dinero por el fallido sistema de videovigilancia que costó en su gobierno, irónicamente, mil 100 millones de pesos a las arcas estatales, y por el hecho violento en Totalco, donde murieron dos personas y ya hay 5 policías detenidos.

A las autoridades judiciales, Yunes Linares no necesita entretenerlas, pues ya estuvieron pasivas por más de 3 años en que la Fiscalía del Estado y el juez responsable del caso no aplicaron la justicia contra sus hijos, el excandidato a gobernador, Miguel Ángel, ni contra el exalcalde porteño, Fernando. Los expedientes de ambos durmieron o los durmieron por alguna “extraña razón”.

La tibieza de la fiscalía y la manipulación de hechos de sus vástagos, que cuentan con órdenes de aprehensión, ya no tuvieron por dónde más prolongarse ante la presión social y el límite del tiempo en el que se durmió la justicia para que se procediera contra ellos, por lo que ahora no le queda más que, según él, contraatacar.

Por ello, ahora le toca el turno como titiritero mayor, saltar a tratar de rebatir el proceso, y a criticar que se trata de una persecución política, cuando apenas es una probadita del actuar judicial en el desahogo de las carpetas en su contra, y por las que cualquier juez no se prestaría a liberar orden de aprehensión si no existieran fundamentos legales para ello.

En realidad, es una verdadera “caja china” para ganar tiempo, no hay mucho que buscarle la vuelta a lo que pretende el panista y jefe del clan.

Lo que habría que preguntar al exmandatario es si acaso no fue exactamente lo mismo que ocurrió cuando “jaló a cuentas” a excolaboradores del gobierno de Javier Duarte, algunos sin deberla ni temerla, para fincarles responsabilidades legales y encarcelarlos.

A esto se le suma que muchas versiones hubo sobre el llamado “vómito negro”, conocido así porque, una vez sometidos con los aparatos de la justicia, fueron obligados a devolver millones y millones de pesos que no fueron contabilizados de manera legal en el gobierno a su cargo, excepto la única y presunta simulada entrega que hizo la aún PGR en 2017 y 2018.

Aquí la situación es diferente, solamente los alcanzó la justicia, pero más bien es un gritar en el desierto, en medio de la noche, que, injustamente, los están persiguiendo.

CON DELITOS NO HAY PERSECUCIÓN

La persecución de la que se queja no puede configurarse si acaso, legal o penalmente fuera el caso, puesto que existen delitos que perseguir, por lo tanto, esa figura desaparece.

Se trata, pues, de carpetas judiciales que no se habían ejecutado por una sencilla razón, como lamentablemente se estila en los anales de la justicia mexicana: o hubo sobornos hacia algún personaje con la influencia para frenar el avance de las mismas o estaban paradas por corrupción entre los jueces y fiscales a los que ahora acusa y amenaza.

LA AMENAZA

En su discurso, en rueda de prensa, Yunes Linares sentenció:

“Vienen más escándalos, más denuncias, más acusaciones y seguiremos defendiendo y los dejaremos en ridículo como los venimos dejando en ridículo, es increíble formar un grupo de persecución, así se llama, está integrado por Cuitláhuac, un representante de Nahle, la fiscal, la fiscal de investigaciones ministeriales, seis, cinco fiscales, más cinco fiscales estatales dedicados a la persecución política, seis jueces, tenemos los nombres de todos”.

Es grave que, conociendo el actuar de alguien como este personaje, cuando está al frente de alguna dependencia o gobierno, realice este tipo de advertencia. Ojalá que, si existe esa lista de quienes señala, ninguno de ellos sufra un ataque de caspa, pues ya es sabido de dónde se lanzó una intimidación.


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