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La sensación de desconexión, estudios de la introspección

APUNTES: LA SOLEDAD

“Los seres humanos nacemos solos y morimos solos”, del ideario popular, y es cierto. Me decía una conocida que lo que más le gustaba hacer un viernes por la noche era estar sola leyendo un libro o simplemente sin hacer nada, otra persona no podía concebir, ni siquiera la idea de pasar un viernes sola en casa cuando sus amistades “disfrutaban” en bares, restaurantes y eventos culturales.

La soledad es un sentimiento universal, siempre ha habido personas que tuvieron o decidieron estar solas. Se puede considerar un aislamiento físico, una desconexión emocional o simplemente un estado deseado del ser humano: la introspección. No es un asunto fácil de comprender, es un estado emocional, se implican aspectos sociales, fisiológicos, psicológicos y sobre todo culturales.

El resultado puede ser altamente positivo cuando esa soledad es deseada y buscada y negativo cuando es obligada. Aquí veremos varios aspectos desde la secreción de cortisol, la inflamación orgánica en el contexto negativo cuando la soledad es ineludible, hasta la secreción de dopamina, endorfina y demás cuando esa soledad es precisamente deseada y añorada o precisamente cuando esa soledad es un camino espiritual y un encuentro consigo mismo.

El ser humano se expone, o ha estado expuesto a la soledad social. En esta experiencia el humano carece de vínculos afectivos y alejamiento de la comunidad próxima. Esta situación podría causar tristeza, ansiedad y depresión. Surge el sentimiento de “exclusión social”. Hay sociedades más “sociables” de manera significativa que otras.

Los nuevos tiempos y la aparente cercanía social a grupos digitales de internet y redes de personas afines, familiares, ex compañeros de clase, o antiguos compañeros de trabajo han creado sentimientos importantes de cercanía social que podrían reemplazar las relaciones interpersonales “presenciales”. Muchos interpretan positiva esa cercanía vía teléfonos inteligentes, aunque otros la ven como tipo de desconexión y alejamiento.  En todo caso, el vacío social afecta la autoestima, la identidad y la capacidad de enfrentar situaciones adversas. 

Los estudios de la soledad han demostrado que la soledad tiene efectos fisiológicos importantes, la respuesta está cuando la persona se siente sola, el cuerpo podría responder adversamente y secretar cortisol, pues se pone a la defensiva al percibir la soledad como un peligro o castigo. Podría haber secreción en grandes cantidades de esa hormona y causar efectos negativos orgánicos y psicológicos. Esto es, se podrían aumentar los niveles de presión arterial, podrían darse inflamaciones arteriales y de órganos. Esto se da dentro de la personalidad que considera la soledad “un castigo” no olvidar que a los humanos hemos aceptado el confinamiento y separación como castigos tal es el caso de las cáceles y prisiones. Siguiendo este contexto, el ser humano deprimido se afecta a sí mismo, ocurre las afectaciones del sistema inmunológico.

“Investigaciones médicas han demostrado que la soledad crónica puede elevar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y deterioro cognitivo. En otras palabras, la soledad no es solo un estado mental: se somatiza en el cuerpo y puede acortar la expectativa de vida”. (Holt-Lunstad et al., 2015).

El contexto expresado en esta parte se refiere a la soledad obligada o forzosa como causa ineludible del aislamiento.

Con respecto a la llamada “soledad cultural” tiene muchas vertientes su percepción, esto es, en Occidente se asocia con el fracaso social, la pobreza, la vergüenza de ser lo que es, de ahí el aislamiento para cubrir esa carencia de recursos, “no tengo amigos porque no tengo ropa para verme al mismo nivel de ellos”, o podría decirse, “para andar con ellos se necesita dinero”, por eso y eso: “mejor solo que mal acompañado”.

En otras latitudes, tal es el caso del Oriente, muchas creencias espirituales ven en la soledad un valor, un espacio sagrado en el acercamiento y encuentro con uno mismo.  El monje en retiro, por ejemplo, aquellos que escriben en silencio una noche de sabiduría y producción literaria. En este caso la soledad es un tesoro y una práctica cultural que genera felicidad.

La soledad es multifacética, puede fortalecer o desmejorar. La soledad no deseada puede enfermar, en cambio, la soledad deseada puede sanar y ayudar a encontrar la felicidad, hay que diferenciar la soledad impuesta y la soledad espiritual. La primera nos enferma, mientras la segunda nos llena de vida. Recordemos que las prisiones son lugares donde se castiga con soledad y aislamiento, mientras se rompe la privacidad al juntar grupos de desconocidos indeseables en espacios comunes.

“La soledad es dolorosa cuando uno es joven, pero muy agradable cuando es maduro”. (Albert Einstein)

 References

Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., Baker, M., Harris, T., & Stephenson, D. (2015). Loneliness and social isolation as risk factors for mortality: A meta-analytic review. Perspectives on Psychological Science, 10(2), 227–237.
Cacioppo, J. T., & Cacioppo, S. (2014). Social relationships and health: The toxic effects of perceived social isolation. Social and Personality Psychology Compass, 8(2), 58–72.
Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2010). Loneliness matters: A theoretical and empirical review of consequences and mechanisms. Annals of Behavioral Medicine, 40(2), 218–227.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.  

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