Ana Luz Quintanilla-Montoya
Estados Unidos solo salva al planeta en sus películas de Hollywood, pero en la realidad ha sido el país más intervencionista en decisiones propias de las democracias mundiales. Un ejemplo de ello es su presidente y el grupo de magnates que plantean destruir la Tierra para irse a vivir a Marte. Sí, leyó bien: esa es la propuesta de Elon Musk, quien imagina una vida como en Los Supersónicos, en cápsulas transparentes, sin flora ni fauna fuera de ellas.
Mi opinión sobre lo sucedido ayer y las acusaciones de que México es un país de narcos me hace preguntarle al gobierno estadounidense: ¿qué está haciendo para controlar la adicción en los habitantes de su país? ¡Porque no hay producción si no existe consumo! Por otra parte, los cárteles de Estados Unidos jamás figuran en esta historia. ¿Quiénes son? ¿Por qué promueven el tráfico de armas hacia México? ¿Por qué han sido detenidos más estadounidenses que mexicanos en el paso del fentanilo a su propio país? Suena bastante absurdo que se vincule a México con la violencia cuando en Estados Unidos se venden armas a jovencitos desde los 13 años, sin necesidad de permiso.
“Respeto” es la palabra que ha pronunciado nuestra presidenta. Siempre ha sido lo que se le ha pedido a los gobiernos de Estados Unidos y que en muy pocas ocasiones ha llevado a cabo. Hoy en día, la unión del presidente (un negacionista del cambio climático que evade responsabilidades ante las instituciones internacionales) con personajes como Milei, Musk—y los «reyes de la inteligencia artificial que están destruyendo la inteligencia humana»—, Noboa y los grupos de ultraderecha en el planeta, plantea destruir no solo las democracias mundiales, sino al propio planeta.
Tengo la impresión de que la política actual de Estados Unidos terminará siendo un balazo en el pie para sus propios ciudadanos. En primera instancia, aproximadamente 37.7 millones de mexicanos viven en el vecino país y aportan el 81.5 % de sus ingresos a la economía estadounidense, enviando solo el 18.5 % en remesas a México.
Por otra parte, quiero imaginar el caos en las industrias y negocios de servicios sin mexicanos en Estados Unidos. ¡Las repercusiones serían enormes para su economía! Ya hay norteamericanos e industriales en contra de esta política. Peor aún, es deplorable y vergonzoso que estén desalojando a nuestros compatriotas como bandidos, encadenados de pies y manos y sin ningún respeto, no solo como seres humanos, sino como trabajadores que han servido a su país. Es de mal nacidos ser desagradecidos.
Por lo pronto, China, Canadá y México también impondrán aranceles a Estados Unidos, lo que encarecerá los productos que exporten a esos países. Hay que resaltar que Estados Unidos atraviesa una crisis económica de grandes dimensiones y que muchos países ya están iniciando un proceso de desdolarización. Para México, esto también tendrá impacto: los productos importados de Estados Unidos costarán 25 % más, lo que reducirá su consumo y favorecerá la compra de artículos mexicanos o chinos.
Veamos qué sucederá con esta absurda propuesta del presidente Trump y sus aliados. Yo los dejo con la célebre frase de Martin Luther King:
«La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad: solo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio: solo el amor puede hacer eso.»
Y siendo estos personajes seres nihilistas y promotores del odio y la destrucción, vivirán largamente en su oscuridad. ¡¡¡Ojalá que se vayan pronto a Marte!!!
Ana Luz Quintanilla Montoya
Profesora de la Universidad de Colima
analuzqm@ucol.mx
