“Hoy vengo a rendir cuentas no con palabras vacías sino con resultados que se reflejan en la vida cotidiana de millones”. Claudia Sheinbaum con precisión y brevedad presentó su primer Informe de Gobierno a casi un año en la presidencia. Con este balance se inaugura un ciclo de consolidación del Estado de bienestar, modelo de gobierno progresista que reivindica el papel del Estado como garante del bienestar, la justicia social, y la soberanía nacional.
En un país con serias distorsiones patriarcales, la presidenta Sheinbaum subrayó su vínculo simbólico y político con las mujeres: “no llegué sola, llegué con todas las mujeres mexicanas”. Su administración ha impulsado la Secretaría de las Mujeres, repartiendo 25 millones de cartillas de derechos, lanzando la línea nacional 0791 y promoviendo la creación de 678 centros LIBRE como parte integral del Programa de Bienestar para Mujeres. Estas acciones constituyen una respuesta estructural al feminicidio y la desigualdad histórica, imprescindibles desde una perspectiva de izquierda feminista.
Seguridad pública: avances y contradicciones
Luego de la brutalidad sociópata del calderonato y su saga priísta, al presentar su reporte la presidenta anunció reducciones significativas en feminicidios (–34 %, no poco en un país donde hasta no hace mucho los feminicidios fueron constantes); homicidios dolosos (–25 %) y crímenes de alto impacto (–20 %). Datos complementarios confirman registros similares: homicidios diarios disminuyeron de 86.9 a 64.5, y se desmantelaron laboratorios de drogas y redes criminales intensivas.
No obstante, la percepción ciudadana contrasta con estas cifras oficiales. Según el INEGI, casi 70 % de la población se siente insegura —una realidad evidenciada por el creciente temor entre mujeres en regiones como Villahermosa o Culiacán. Lo que plantea retos estructurales como fortalecer la legitimidad institucional y humanizar la política de seguridad, sin caer en la militarización.
Economía y justicia social
Sheinbaum señaló un crecimiento económico del 1.2 %, una inflación contenida al 3.5 %, tipo de cambio favorable y bajo desempleo. En el plan económico 2025, el gobierno anunció ingresos por 8 billones de pesos, priorizando programas sociales como pensiones y becas; además, de que 189 000 millones de pesos fueron destinados a infraestructura ferroviaria y Tren Maya, fundamentales para el desarrollo inmediato del país.
Esta política es distintiva por, luego de 40 años de neoliberalismo, revalorizar el papel del Estado como generador de desarrollo social e infraestructura, en contraste con recetas neoliberales. Las inversiones en el Tren México-Querétaro, el AIFA-Pachuca, y otros proyectos subrayan una visión de movilidad con justicia territorial.
Reforma institucional y centralización democrática
La presidencia de la doctora Sheinbaum se ha caracterizado por profundas reformas institucionales. Disolvió agencias autónomas como IFT, INAI, CONEVAL y CRE, transfiriendo sus funciones al poder ejecutivo reconfigurado. Se crearon nuevas dependencias: Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, Secretaría de las Mujeres, Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, responsable de la “Llave MX” y la identidad digital ciudadana.
Si bien estas reformas pueden generar eficiencia, también concentran poder en el Ejecutivo. Hay quien se queja o, en el mejor de los casos, opina que una izquierda comprometida debería impulsar contrapesos democráticos que garanticen transparencia y rendición de cuentas; la disolución de organismos autónomos merece seguimiento cuidadoso para evitar retrocesos institucionales. Es discutible porque para eso está la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno.
Educación, ciencia y tecnología: la apuesta por el futuro colectivo
Sheinbaum resaltó una inversión del 193 % en ciencia y tecnología, un aumento del 70 % en becas al extranjero y del 23 % en estancias doctorales, acompañadas de movilidad estudiantil nacional e internacional. Estos avances plantean un viraje significativo: un Estado que invierte en conocimiento y capacidades en lugar de recortes ideológicos.
La creación de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación refuerza esta intención que desde ilumina el camino hacia la democratización del saber y la soberanía científica. El segundo piso de la cuarta transformación profundiza en la reconfiguración institucional del Estado mexicano.
Lo pendientes: percepción, centralismo y narrativa pública
Pese a los logros, persisten algunas tensiones:
- La percepción de inseguridad sigue alta, lo que resalta la necesidad de estrategias que fortalezcan la confianza ciudadana.
- La centralización institucional exige equilibrio democrático: contrapesos y controles efectivos deben acompañar la eficiencia administrativa.
- La narrativa pública, aunque sólida, requiere vinculación con la vida cotidiana para evitar distancias entre cifras y experiencia social.
- En suma, un primer año con rumbo transformador. El primer Informe de Gobierno representa una impronta progresista clara: una administración que reafirma los lazos con el feminismo, la justicia social, la infraestructura pública y la ciencia como ejes del Estado. Desde la izquierda, valoramos este enfoque como necesario para disputar la narrativa dominante y reconstruir un proyecto colectivo.
Sin embargo, la acumulación de poder institucional y las brechas entre cifras y realidad cotidiana sugieren que el camino hacia la transformación plena implica afinar mecanismos democráticos y reconectar con los sentidos comunes del pueblo.




