- Advertisement -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Patria, familia y… plagio 

El Partido Acción Nacional ha vuelto a las andadas. Ahora dice —con aire de solemnidad reciclada— que su nueva bandera moral será “Patria, familia y libertad.” Qué conmovedor. Si uno cierra los ojos, puede imaginar a Benito Mussolini aplaudiendo desde el más allá, fascinado de que su vieja consigna de los años treinta haya encontrado nuevos discípulos en las oficinas de un partido que alguna vez se decía demócrata.

“Patria, familia y libertad”: tres palabras que, juntas, suenan a sermón, pero que en manos del PAN se convierten en un collage ideológico de saldo. Porque ni es patria lo que defienden —sólo sus privilegios—, ni familia lo que invocan —salvo la suya—, ni libertad lo que promueven —sólo la suya, para evadir impuestos o para insultar al prójimo en nombre de Dios y de la empresa privada.

El eslogan no es casual. Es parte de la corriente neorreaccionaria que en todo el mundo ha encontrado refugio en frases vacías de aparente pureza moral: Vox en España, Le Pen en Francia, Bolsonaro en Brasil, Verástegui en México. Todos repiten la misma letanía con la fe de los autómatas: “Patria, familia, libertad”. Cambian los acentos, pero el fondo es idéntico: nostalgia de un pasado autoritario, miedo al presente diverso y odio al futuro emancipado.

El PAN, que alguna vez quiso ser la derecha ilustrada, ha terminado siendo la fotocopiadora ideológica del fascismo europeo. Sin pensar, repite lo que suena bien en redes sociales conservadoras: defensa de “la vida”, ataque al feminismo, culto a la propiedad privada, cruzada contra los pobres que “no trabajan lo suficiente”. Todo con el barniz moral del catecismo y la sonrisa de spot televisivo.

La apropiación del lema tiene su ironía. Mussolini lo usó para legitimar un régimen de censura, persecución y control total del Estado. Vox lo resucitó para oponerse al matrimonio igualitario y al aborto. Verástegui lo grita entre crucifijos y promesas de pureza, como si la pureza moral fuera contagiosa. Y ahora el PAN, en pleno siglo XXI, decide que ésa será su consigna de renovación política. Un salto hacia atrás disfrazado de modernidad.

En el fondo, la frase es perfecta para describirlos: Patria, pero entendida como hacienda privada donde sólo caben los suyos. Familia, pero con el tamaño justo para excluir a todos los demás. Libertad, pero la de imponer su moral y su modelo económico a los demás.

Es la trilogía del conservadurismo en su versión doméstica: ni pensamiento ni proyecto, sólo eco. Una repetición vacía de consignas extranjeras que ni siquiera entienden.

El verdadero problema del PAN no es su ideología: es su pobreza creativa. No hay ideas, sólo hashtags. No hay programa, sólo poses. Han pasado de ser la oposición moral a ser el club del refrito político: si Vox lo dice, ellos lo tuitean; si Trump lo insinúa, ellos lo celebran. Y si la ultraderecha europea encuentra un eslogan, ellos lo imprimen en lonas.

Dicen “Patria” pero votan contra los programas sociales; dicen “Familia” pero bloquean el salario familiar digno; dicen “Libertad” pero quieren encarcelar a mujeres que abortan y censurar a artistas que no encajan en su catecismo. Es la vieja doble moral del conservadurismo mexicano, ahora envuelta en marketing ideológico.

Lo trágico —o lo cómico— es que creen haber descubierto un nuevo discurso cuando en realidad acaban de resucitar a Mussolini con Photoshop. El partido que alguna vez soñó con modernizar a México ahora se dedica a reciclar eslóganes fascistas con la misma frescura con la que antes copiaba discursos del Opus Dei.

Así que bienvenida sea la nueva derecha del siglo XXI: rancia, anacrónica y sin una sola idea propia. En el fondo, su lema debería decir la verdad: “Patria, familia y plagio.”

Mussolini sonríe desde el más allá. La derecha mexicana, sin ideas propias, recicla consignas del fascismo europeo con tono de misa dominical.

¡La Jornada Veracruz ya está en WhatsApp! 📲

Únete a nuestro canal e infórmate de todo lo que sucede en Veracruz y en el país, directo a la palma de tu mano.