jueves, agosto 18, 2022
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¿Vivimos una crisis climática o humanitaria?

1 Ana Luz Quintanilla-Montoya

La pregunta fundamental que me hago al finalizar un año más, es siempre, qué hice este año, cuál ha sido mi contribución a la vida, cuál es mi interés fundamental por la misma, y obviamente, qué requiero hacer elpróximo para vivir en un mundo más “humano” y menos “materialista”, ante el mayor reto que estamos confrontando en toda la historia del ser humano en la Tierra: el cambio climático global (CCG). Éste no es un riesgo natural, es un riesgo inducido y provocado por las actividades e impactos, de los seres humanos, en la naturaleza; el cual pone en riesgo a todos los seres vivos.

¿Cuáles son las causas del CCG? Una alta emisión de gases de efecto invernadero (GEI; CO2, vapor de agua, metano, fluorocarbonos, entre otros más). Las razones: una población humana que crece desmesuradamente y que presenta una falta de consciencia e irresponsabilidad (éramos 1.5 mil millones de personas en 1900 y hoy en día, 7.8 mil millones); el sector de energía (generación de electricidad, transporte), procesos industiales, agricultura y ganadería, residuos sólidos, y cambio de uso de suelo y deforestación. Más aún, las causas incluyen una falta de ética y un alto grado de consumismo.

El planteamiento de un modelo capitalista, en términos de crecimiento económico ilimitado, ante una biosfera con recursos limitados, nos ha puesto a prueba, en el tipo de relación que estamos teniendo con la naturaleza. ¿A qué estamos dando importancia los humanos? ¿Por qué se está valorando más lo material, que a la naturaleza? ¿Por qué no hemos actuado ni presionado a los países con mayores emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) para que disminuyan sus hábitos de producción y consumos? ¿Por qué no estamos modificando nuestros hábitos de viva? ¿Por qué cada vez más aumenta el parque vehicular individual, en lugar de exigir un buen transporte eficiente y “limpio”? ¿Por qué cada día son más los aires acondicionados que compran en el planeta, sabiendo que éstos son eléctricos y generarán mayor cantidad de GEI?

Hoy en día se emiten opiniones diversas sobre el Cambio Climático Global, sin embargo, una gran mayoría de éstas, carece de argumentos. Por ejemplo, habitamos un planeta en el que el recurso hídrico (agua dulce) es limitado. El 97% del agua en el planeta, está en los océanos; el 3% restante esta en los glaciares (97%) que se están deshielando debido al incremento de la temperatura, y el 3% restante se ubica en ríos y acuíferos. Es decir, el recurso más importante para la vida (junto con el oxígeno), esta en el riesgo más alto. ¿Existe acaso una plan mundial que esté abordando este problema? No.

Peor aún, la deforestación anual mundial se estima en 13,7 millones de hectáreas por año, lo que equivale al área de Grecia, y con ello, la destrucción de los bosques tropicales primarios, los ecosistemas con mayor diversidad biológica del mundo, liberó 2.64 mil millones de toneladas de carbono, una cantidad equivalente a las emisiones anuales de 570 millones de automóviles. ¿Cómo es posible que estemos destruyendo los recursos que nos proporcionan agua y oxígeno? ¿Existe un plan mundial que esté abordando este problema? Tampoco. Existen iniciativas en algunos continentes, como es el caso The green wall, en África.

Datos de la comunidad científica enviados a la Reunión del Clima en Glasgow, este año (COP26) para ayudar en las decisiones acertadas, dan una respuesta acertada: “el cambio climático está causado por el carácter del desarrollo social y económico, producido por la naturaleza de la sociedad capitalista, que se muestra insostenible”. Por tanto, el problema no es el clima sino el capitalismo que no reconoce una ecología ambiental ni político-social. Y ante la gravedad de la alarma ecológica, los resultados de la COP26 han sido no sólo insuficientes, sino hasta frustrantes. Sólo se han hecho recomendaciones en el sentido de reducir gradualmente los gases y el uso del carbón hasta 2030; debería ser a la mitad, pero ninguno asumió esa meta.

Hace unos días vi el filme titulado “No mires hacia arriba” (Don´t look up), dirigida por Adam McKay y protagonizada por Leonardo di Caprio y Jennifer Lawrence, en el servicio de streaming de Netflix. Es una sátira a la frivolidad postmodernista y a la muerte cerebral que la política descarga en la ciencia y en la ciudadanía, así como en el poco interés de los gobiernos en hacer frente a la realidad, privilegiando a sus grupos políticos. Por otro lado, muestra de manera paralela, la referencia a la sociedad actual en la que vivimos, frente a una pandemia inmanejable y un silencioso cambio climático que avanza, en el que existe el llamamiento que divide al mundo entre los que luchan por concienciar a la población del peligro que corren, y entre los que, como una referencia directa al título de la película, miran hacia abajo, haciendo oídos sordos a todo lo que está ocurriendo a su alrededor. 

1Profesora e Investigadora de la Universidad de Colima
analuzqm@ucol.mx