lunes, enero 24, 2022
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¿Virgencita o pulsión de muerte?

Sacralizar la virginidad es una extensión de la satanización del sexo y de la mujer. El 12 de diciembre por tanto, es día de la misoginia institucionalizada por la iglesia hegemónica occidental, el día en que se celebra una pulsión de muerte, de infecundidad, ideal que si se materializara desaparecería a la humanidad. (Un tanto como los del gran reset desean)

Le acompañan muchos cuetones, durante la noche, la madrugada y el día, publicidad intrusiva que se mete a todo hogar, sin permiso, anunciando el fanatismo exacerbado de algunos, que infringiendo las restricciones que impone la Ley de Uso de Armas y pólvora, es decir, cometiendo ilícitos, atraviesan puertas y ventanas para aterrorizar animales, espantar a niños y evitar el descanso de los mayores.

Otros aprovechan para consumir ingentes cantidades de alcohol, que porque la virgencita, de suerte que se multiplican los pleitos y accidentes en las calles y carreteras, provocados por estas malas combinaciones de volantes y el embrutecedor predilecto del populus populorum.

Actores y actrices oportunistas, junto con las televisoras que siempre han acompañado al pueblo, como decía el tigre Azcárraga, para que nunca salgan de jodidos, se presentan ganando las simpatías de su público comprador de discos o del acceso a sus grabaciones en mp3.

Algunos políticos, en contra del proceso que costó cientos de miles de vidas y una invasión de Francia, para separar el poder de la iglesia del poder del estado, hacen como que no se acuerdan de eso (o de verdad, nunca se enteraron), y usan su envestidura o incluso los recursos públicos, para abonarle a esta y otras fiestas religiosas, considerando que respetar la constitución y sus procesos históricos, puede no acarrearle tantos votos como ‘hacerse guey’ y estar del lado de los votos caóticos.

Los curas, felices de todo este teatro, aprovechan la publicidad intrusiva, con el pretexto de que ‘yo no fui’, sino aquellos fans que echaron los cuetones. Las alcancías de la iglesia volverán a la vida luego de la obscuridad de la pandemia y el cura volverá a comer con vino,

En pueblos medianos, voluntarios cercanos a la parroquia o capilla recolectan dinero para los gastos de los cuetones. Una comunidad mediana recolecta unos 130,000 pesos para estos cuetes y otros fuegos artificiales, que muy bien le harían a la biblioteca del lugar, especialmente si estos gastos son recurrentes, uno para la virgencita, otro para el santo patrono, así que al menos unos 260,000 anuales. Este capitalito, recurrente, año con año, puesto en libros haría de cualquiera de las pichurrientas bibliotecas de pueblo, algo respetable. Pero el pueblo de México, en su mayoría, prefiere seguir echando cuetes que leyendo, prefiere seguir esperando a que la virgen (que no puede serlo si se embarazó, aunque sea de un extraterrestre sigiloso que la abusó en alguna noche callada) le resuelva sus problemas en lugar de leer y organizarse para dirigir sus destinos, empezando por impedir que los bandidos de siempre se vuelvan a quedar con la presidencia municipal, la dirigencia del sindicato, la diputación, u otros niveles de gobierno.

El 24 no pinta nada bien si el pueblo no empieza por tomar su vida y sus problemas en sus manos. Con una morena dirigida por intereses de la derecha, con las bases sin ninguna movilización, ni actividad de politización, esperando a que la virgencita nos haga el favor de aparecernos a políticos honestos y comprometidos con el pueblo, pues la morena de los caóticos tendrá que realmente aparecerse y hacernos el favor, ya que las fuerzas nacionales e internacionales de la derecha no están igualmente dormidas.

Aprovechar estos días, para algunos menos ajetreados, para prepararse para la batalla, que si se llega a ella ‘sin fusil’, será una masacre.

feril.jor@gmail.com