martes, junio 18, 2024
Anúnciate aquíGoogle search engine
- Advertisement -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Veracruz y hacer las cosas de manera diferente


Marco Vinicio Saldaña Valero

El refrendo popular a Morena para que continúe gobernando es una buena señal para Veracruz y es que el principio del que parte esta organización es la base estratégica de la renovación de la esperanza y consiste en hacer las cosas de manera diferente.

El hacer las cosas de manera diferente implica actuar en muchas esferas de lo público que requiere que sea objeto de medición y transparencia. Hacerlo entonces de manera diferente tiene que fundamentarse en la eficacia y eficiencia, así como también en preceptos no menos importantes como cerrar la brecha de la injusticia, la pobreza, la falta de oportunidades y la democracia.

Esto es concatenar un sistema donde las prácticas gubernamentales se abran paso conforme a un modelo que sea una ruptura con el burocratismo que se basa en una cultura clientelista, corporativista, patrimonialista , la negligencia y la pereza, que son formas de corrupción.

El reto consiste en demostrar que la gobernanza que se abre paso garantiza la prosperidad con un aparato gubernamental integrado por el Ejecutivo, Legislativo y Judicial que legitime su actuación, por un lado, impulsando acciones con cero tolerancia a la corrupción y a la impunidad; que el sistema normativo en que funcione asegure la eficacia y eficiencia y sea capaz de establecer una relación de pares con honestidad, calidad en el servicio, capaz de que se traduzca en entornos que permanentemente, por los actos de los actores señalados hagan notar, sobresalientemente, el cambio cualitativo en el modelo impulsado.

Ese nuevo modelo de lo estatal se hará visible en la medida en que se note que propósitos como la educación, la salud, el empleo, la recuperación de los espacios públicos y la calidad de los mismos se imponga en la cotidianidad y en ese sentido, la decencia, como congruencia con una nueva manera de ver al ciudadano y de involucrarlo, adquieren carácter institucional.

Hay seis años de experiencia al frente del gobierno para obtener enseñanzas sin apasionamientos. La punta de lanza es aquello que exhibió concepciones falsas en el gobernar y en el tipo de liderazgo ejercido por cada uno de los cuadros, así como también, en las bases diagnósticas para construir o plantear una narrativa que argumentara la necesidad y expectativa del proyecto como parte de un plan.

Nadie de primer nivel debe funcionar acríticamente y menos dejar que una idea errónea se monte como práctica gubernamental y no digamos que se deje de evaluar por el carácter prioritario o la fuente que la propone e impulsa. Hay condiciones para dejar atrás la política del golpeteo y hacer la política de lo estatal.

Al lado de la eficiencia y eficacia de las políticas públicas se debe construir una cultura de derechos que destierre el clientelismo, el corporativismo y el paternalismo y que deje bien claro que el gobierno no hace un favor, es su función, es su responsabilidad, compromiso y deje atrás, sin maniobra alguna de simulación o solapamiento, la idea de que el gobierno no puede o no debe desempeñar una función porque es mal administrador o porque privilegian, sus funcionarios, su condición de servidores públicos como si fueran una casta divina.

Por supuesto, para alcanzar esa nueva configuración hay que tener claro que la experiencia acumulada nos arroja a los brazos de innovaciones en el aparato administrativo que redunden en la organización de los ciudadanos y agentes económicos sobre bases que dejen atrás un gobierno plano y construya oleajes con los proyectos en todos los sectores sociales y regiones con capacidad de impulsar la cohesión social.

Del capitalismo no van a desaparecer sus crisis cíclicas, lo que se puede abatir es que los trabajadores del campo y la ciudad reciban los impactos de la crisis y el Estado las convierta en crisis fiscales para achicar la función del Estado y por lo tanto las políticas públicas en su beneficio sean las que reciben el impacto.

Al respecto, lo local en la economía veracruzana es fundamental para las crisis cíclicas del capitalismo y sí es parte de un andamiaje cultural, social, la base del columpio estará tan alta que los efectos ya no nos regresarán al pasado sin derechos.