miércoles, julio 6, 2022
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Veracruz, la expropiación petrolera y la ingratitud de México

  • El camino inició en Minatitlán, con la primera huelga de la industria petrolera en México en 1934, y nadie honra a esos héroes anónimos.

Por Alejandro Ramirez Morales

Cada año, el día 18 de Marzo, México entero celebra la Expropiación Petrolera, hecho trascendental que cambió la vida de este país para siempre.

El destino de México tomó otro sendero con la nacionalización del petróleo, que durante años fue usufructuado por extranjeros.

Cada año es Lázaro Cárdenas, a la sazón Presidente de México, quien se lleva siempre las palmas y la gloria.

La imagen sagrada a la que se le agradece esta hazaña, es la del General Cárdenas del Río.

Empero, al conocer la historia completa del proceso que culminó con el acto jurídico de la expropiación petrolera, la pregunta es inevitable: ¿en verdad es de Lázaro Cárdenas el mérito?

¿Al Presidente Lázaro Cárdenas le debe México la expropiación petrolera?

¿Quiénes son los verdaderos héroes a los que millones de familias mexicanas le debemos agradecer la nacionalización de la industria petrolera de este país?

Porque hay que decirlo con toda claridad: la historia jamás contada sobre los verdaderos héroes de la expropiación petrolera, sigue esperando a ser difundida.

Nadie nos ha dicho que en el origen del proceso que culminó con el acto jurídico en si de la expropiación, se encuentra la acción valiente y decidida de los trabajadores del sur de Veracruz, quienes hartos de las condiciones laborales, salariales y de explotación, se unieron y realizaron la primera huelga de la industria petrolera en la historia de éste país.

En el sur de nuestro glorioso estado comenzó la lucha.

Ese grupo de héroes anónimos gracias a quienes fue posible llegar a la expropiación de la industria petrolera, tendrán que esperar un año más a ver si el Presidente de México y la nación entera, les reconocen su inmensa aportación a la vida de este país.

Señoras y señores: la expropiación petrolera de México fue posible gracias a los trabajadores veracruzanos de esta industria en Minatitlán, Nanchital, Agua Dulce y Las Choapas quienes estallaron la primera huelga de la industria petrolera de México en abierta y franca rebelión en contra de los extranjeros dueños de las compañías.

Cansados de las injustas condiciones laborales, los trabajadores de los pozos petroleros en esos cuatro municipios veracruzanos decidieron organizarse y simultáneamente exigieron a los extranjeros mejoras salariales y la concesión de sus derechos como empleados.

Fue en Junio de 1934 la fecha histórica de la primera huelga de la industria petrolera en México.

Repito: 1934.

Cuatro años antes de que se llegara al acto jurídico de la expropiación petrolera.

La huelga tuvo una duración de 30 días y ese fue el inicio del proceso que culminó en la nacionalización del petróleo por Cárdenas, quien como Presidente de la República sólo aprovechó las condiciones de negociación que provocaron los veracruzanos de Minatitlán, Nanchital, Agua Dulce y Las Choapas al iniciar la lucha y cruzada en contra de los extranjeros dueños de las compañías petroleras.

Tras comenzar la huelga de los trabajadores petroleros del sur de nuestro estado, el ejemplo fue cundiendo por muchas partes del país y lo demás es la historia que todos conocemos.

En el camino, y gracias a la lucha iniciada por los veracruzanos, se fueron logrando varias cosas. Entre ellas, hasta la creación de varios sindicatos de trabajadores en los diferentes pozos petroleros, y finalmente la aparición del sindicato único que hasta la fecha aglutina a todos los obreros de éste sector en México.

No trato de demeritar la figura de Lázaro Cárdenas.

Pero sí tengo toda la intención de denunciar con toda franqueza, una vez más, que la nación entera ha demostrado su ingratitud, su indiferencia y su ignorancia, a la histórica aportación que un grupo de valientes veracruzanos protagonizaron en beneficio económico de todo el país y de millones de mexicanos.

Esos héroes anónimos, orgullosamente veracruzanos, tendrán seguramente que aguardar otros 365 días a ver si por fin un Presidente de México, un Gobernador de Veracruz, un diputado federal o Senador, decide por primera vez honrar la memoria de estos próceres de la historia mexicana.

Basta ya de que las hazañas de los veracruzanos las sigan manteniendo en la ignominia por criminal negligencia, por desidia, e incluso por malévola consigna.

¡Rescátemos juntos el orgullo de ser veracruzanos!

¡Que viva Veracruz!