sábado, mayo 28, 2022
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Tu deuda, mi deuda; nuestra deuda

Para intentar entender el proceso de endeudamiento en México, aceptemos la existencia de un acuerdo implícito entre gobernante y gobernados (ciudadanos). Mediante ese pacto social (DEMOCRACIA) el Estado se compromete a administrar los recursos y el dinero que aportan quienes se dedican a trabajar para ganarlo. Si los fondos (ERARIO) recaudados vía IMPUESTOS, principalmente, son manejados con honradez y eficiencia, entonces el bienestar y el progreso son posibles. En caso contrario, el despilfarro, la ineficiencia y la corrupción, generarán DÉFICIT, atraso económico y sobre todo malestar y desigualdad social. Para controlar el vendaval, el administrador ineficiente en turno (PRESIDENTE-GOBERNADOR) generalmente y de manera recurrente toma la salida fácil: el ENDEUDAMIENTO.

Esta manera simplista de ver el origen de la DEUDA permite resaltar que ni los trabajadores ni los pequeños y medianos empresarios son los CAUSANTES DE ELLA sino quienes administran los fondos públicos. Lo perverso del asunto es que socializaron las pérdidas y privatizaron las ganancias firmando PACTOS (políticos, grandes empresarios y líderes charros) donde acordaron solicitar más PRÉSTAMOS, rescatarse financieramente a sí mismos, imponer topes salariales e incrementar impuestos al consumo (IVA) y al trabajo (ISR).

Sin ir demasiado atrás, Peña Nieto duplicó la DEUDA heredada por Calderón: pasando de 5 billones a 10 billones. Sólo por concepto de intereses, en 2018 se pagaban diariamente ¡2,230 millones de pesos¡. Aunque AMLO, no solicitara préstamos, los ya contratados le harán parecer culpable de su imparable incremento. En 2019 tuvo que erogar 713,843 MDP por pago de capital e intereses. Esa cantidad, representó el 13% del presupuesto aprobado (5.3 billones) y fue superior al monto asignado a Educación (676, 624 mdp), por ejemplo. En 2021 hubo una reducción de 4 puntos porcentuales, destinándose 541 MMDP. Sin duda es una mejoría; sin embargo, con todo y ello, la DEUDA alcanzó los 13 billones ¡¡620 mil millones de dólares‼ . Es decir durante los 3 años del actual régimen la deuda se ha incrementado 30% respecto a la de Peña. De continuar así, y proyectada al 2024, deberemos 16 billones.

Exactamente hoy, usted y cada uno de los 120 millones de mexicanos debemos poco más de 108 mil pesos. Tal vez diga lo mismo que Fox cuando le pidieron intervenir en un conflicto entre dos televisoras: ¡¿Y yo por qué?! Pero nada más podrá hacer, pues somos cautivos de Hacienda. Todo debido a esa mafia (AMLO, dixit), que sexenio tras sexenio simuló cambios mientras cimentaban las bases estructurales para perpetuar el despojo y la impunidad, reconfigurando leyes e instituciones. Este modelo de administrar al Estado, aplicado como receta durante más de 3 décadas, puso a México en las manos de un grupo patológicamente codicioso que nos endeudó sin medida.

El nuevo nuevo régimen encontró la casa hipotecada, sin fuentes productivas propias, concesionados el patio, el garaje y los jardines por decenas de años y con la gigantesca DEUDA cuyos intereses de usura consumen el fruto del trabajo de millones de mexicanos. Tan grave fue la descomposición que, puede especularse, los padrinos de la mafia decidieron soltar la papa caliente, previos amarres con MORENA. Eso pudiese explicar entre otras cosas la sustitución de la JUSTICIA por el PERDÓN, la punibilidad por los abrazos, la promesa de no expropiar, el compromiso de no aumentar impuestos, y la inclusión de fichas negras en el gabinete y en el partido.

Sin duda AMLO es el presidente con mayor legitimidad en la historia reciente, conservada hasta hoy gracias a su honradez y ejemplar entrega al TRABAJO. Pero eso no basta para enderezar al País en poco tiempo. El peso de la DEUDA aumenta minuto a minuto como bola de nieve rodando hacia abajo limitando el campo de acción del ejecutivo. No hay un pueblo organizado, salvo excepciones conocidas, que obligue a los políticos a cumplir sus promesas.

MORENA, fraccionada en tribus por la sucesión presidencial adelantada, funciona más como una DICTADURA que una herramienta democratizadora. Su vocación pragmática es mantenerse en el poder, cueste lo que cueste. Es una máquina electoral insensible al heroico esfuerzo de miles de militantes de base que intentan rescatarla del muladar en el que la hundieron los dirigentes.

No es extraño pues que la DEUDA siga creciendo imparable afectando a quienes viven de su trabajo. Desde el poder podría revertirse dicha tendencia declarando una moratoria o suspensión de pagos como lo hiciera Benito Juárez en 1861 para renegociar la DEUDA bajo términos menos abusivos. Otras salidas serían recurrir a más préstamos, gravar la riqueza y aumentar impuestos a quienes más tienen. Juntas o no, son alternativas complejas e imposibles de implementar sin un acuerdo nacional entre una rabiosa oposición y un partido oficial dividido.

Aún ahora, presidentes municipales y gobernadores multicolores, con habilidades chamánicas, desvían recursos para las próximas elecciones. Unidos, en esto sí, los mafiosos del pasado y los nuevos acólitos, NEGOCIAN leyes y decretos que permitan desfondar el morral del erario público, sin consecuencias. Siendo su prioridad la recaudación aumentan el costo de permisos, predial, servicios, derechos, licencias, multas, …, etcétera). ¡Por supuesto! igual solicitan aumentar el ENDEUDAMIENTO.

Desde esta perspectiva nada optimista y confinados en nuestros miedos, la calidad de vida de quienes pagamos los latrocinios de los poderosos, de nueva cuenta, será negativamente afectada. Seguiremos pagando el Fobaproa, el dinero saqueado, los lujos de los políticos, las pensiones de reyes, los salarios millonarios y la reconstrucción de la casa como borregos caminando dócilmente hacia el holocausto.

Dado todo lo anterior, se comprende la conclusión de la inteligencia financiera internacional sobre que México es el país del mundo que más millonarios produce y el más caro para vivir. Según reporta el Laboratorio Mundial de la Desigualdad, el 10 por ciento de la población concentra hasta 79 de todos los bienes y el capital existentes). Allí se incluyen los 13 “machuchones”, de acuerdo a la Alianza contra la Desigualdad, “cuyas fortunas rebasan los ingresos de casi la mitad de la población” (Fernando Camacho Servín, Arturo Cano; Jornada 21/01/22).

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